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Industria sanciona a la central nuclear de Ascó I con la multa más alta de la historia

Central nuclear de AscóReuters
La sanción de 15,4 millones de euros al titular de la central nuclear de Ascó I (Endesa) pone fin a la cadena de infracciones que se han sucedido desde finales de 2007. Según los informes sobre lo sucedido elaborados por el Consejo de Seguridad Nuclear, el suceso que originó la contaminación se produjo durante las operaciones de limpieza en el edificio de combustible, que se realizaron durante la última recarga de la Unidad I, el 26 de noviembre de 2007.
Aquel día se recogieron con una aspiradora los restos de agua y lodos del canal de transferencia, se vertió en la piscina de combustible gastado en una zona próxima a las rejillas de aspiración de la ventilación, contaminando así el sistema de ventilación de este edificio.
La ventilación estaba funcionando en modo de emergencia, por lo que el caudal de aire se hacía pasar por una batería de filtros de alta eficiencia, que impide la posible emisión de material radiactivo al exterior.
Tras días después de aquella operación se paró la ventilación de emergencia y se conectó la ventilación normal, que no filtra el aire, momento en que con toda probabilidad debió comenzar el arrastre de partículas contaminadas residuales, alojadas en los conductos de ventilación, hacia el exterior de la planta a través de la chimenea.
Otros incidentes
Meses después, el 14 de marzo de 2008, en el transcurso de la vigilancia radiológica semanal en el exterior de los edificios, se detectó una partícula radiactiva en el suelo. El 2 de abril el titular de la central amplió la vigilancia a zonas aledañas y encontró nuevas partículas en las terrazas del edificio de combustible, auxiliar y de penetraciones mecánicas, por lo que optó por volver a ampliar la vigilancia.
En esa ampliación de la vigilancia se encontraron nuevas partículas dispersadas en la dirección dominante de los vientos, siempre en el suelo de la zona de la Unidad I. Dos días después, el 4 de abril de 2008, se incorporaron a la vigilancia las zonas exteriores al doble vallado dentro del emplazamiento de la central, y también se volvieron a encontrar partículas radiactivas en la dirección dominante del viento.
Tras conocerse el suceso, se sometieron a estudios dosimétricos radiológicos más de 2.500, de las cuales 447 son trabajadores de la central; 1.074 son empleados de contratas externas; y 993 personas que accedieron al emplazamiento durante los meses anteriores a la fuga. Los estudios concluyeron que en ninguna de las personas analizadas se había detectado presencia de contaminación.