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El Gobierno español le vuelve a ofrecer a Fariñas asistencia sanitaria

Fariñas, ingresadoCuatro/CNN+
El Gobierno le ha vuelto a ofrecer al disidente cubano Guillermo Fariñas el envío de un avión medicalizado para que sea trasladado a España y atendido en vista del empeoramiento de su salud, ya que lleva en huelga de hambre desde hace un mes como medio de protesta para que el Gobierno cubano excarcele a todos los presos políticos.
El disidente, a pesar de que en el pasado ya rechazó esta propuesta porque quiere desarrollar su lucha en Cuba y no convertirse en un exiliado, no ha podido aprobar o rechazar la propuesta en esta ocasión por su debilitado estado de salud, que según la portavoz de la familia, Licet Zamora, no le permite "ni tener los ojos abiertos". Desde el pasado 11 de marzo Fariñas está en el hospital Arnaldo Millán de Castro, en la ciudad de Santa Clara, donde ingresó por su grave nivel de deshidratación a consecuencia de su huelga de hambre.
Según Zamora, el consejero político de la embajada española en Cuba, Carlos Pérez-Desoy, se puso en contacto con ella para hacerle llegar la propuesta. Pero Zamora sólo le pudo pasar con la madre de Fariñas, Alicia Fernández, ya que su hijo estaba dormido.
"Pérez-Desoy le quería trasladar a Fariñas la propuesta del ministro (en referencia a Miguel Angel Moratinos, titular español de Asuntos Exteriores), pero no pudo hablar con él porque continúa dormido. Ni siquiera abrió los ojos", ha afirmado la portavoz de Fariñas.
Zamora afirma que hay que esperar a que sea el propio periodista y disidente de 48 años el que apruebe o rechace la nueva propuesta de España, algo que recalca aún no ha hecho, aunque no cree que Fariñas vaya a aceptar abandonar voluntariamente la isla. "El no quiere ser un exiliado. El sólo aceptaría esta propuesta si se extendiera a los 26 presos que se encuentran en cárceles cubanas por motivos políticos", ha afirmado Zamora. En cuanto a su estado, Zamora afirma que Fariñas está "agotado" y "muy alicaído".
Su estado de salud empeora cada día
La salud del periodista cubano Guillermo Fariñas ha empeorado considerablemente en las últimas horas como consecuencia de la infección bacteriológica que contrajo a principios de esta semana. Esto ha provocado que los médicos le hayan tenido que retirar la vía parenteral que le suministraba azúcares, glucosa, aminoácidos, vitaminas y otros elementos con los que trataban de paliar el alto nivel de deshidratación con el que ingresó el pasado 11 de marzo en el Hospital Arnaldo Milián Castro, en la ciudad de Santa Clara.
El disidente, que se mantiene en huelga de hambre desde hace más de un mes para solicitar la excarcelación de todos los presos políticos cubanos, pasó la madrugada del sábado con 40,5 grados de fiebre, sufrió espasmos, vómitos y fuertes cólicos intestinales. Por ello durante la jornada del sábado se vio imposibilitado para recibir a los muchos "hermanos de lucha" que fueron a visitarle a la unidad de cuidados intensivos, entre ellos uno de los hermanos del fallecido Orlando Zapata Tamayo, Licet Zamora.
"Su situación se agrava. Al subirle la fiebre y sufrir los espasmos le tuvieron que retirar la vía, así que ha dejado de recibir tratamiento parenteral y se está debilitando aún más", ha señalado Zamora desde el hospital en el que se encuentra ingresado Fariñas. "Le comenzaron a suministrar antibióticos de madrugada para tratar de contrarrestar la alta fiebre, pero han pasado ya casi 24 horas y no ha mejorado nada. Durante todo el día ha tenido más de 39,6 grados de fiebre".
"No piensa suspender la huelga de hambre"
Por su parte, el equipo médico que atiende al disidente detectó la presencia de un estafilococo aureus en la punta de la vía que le suministraba el tratamiento a Fariñas. Además, los médicos están a la espera de recibir un hemocultivo que confirme sus sospechas de que el periodista padece una infección sanguínea.
A pesar de su delicado estado de salud, "no piensa suspender la huelga de hambre". "La va a llevar hasta las últimas consecuencias, porque si le dejan fallecer se confirmará el carácter dictatorial de los gobernantes cubanos", ha indicado Zamora. "El Gobierno conoce la situación en la que se encuentra y, sin embargo, sigue guardando silencio absoluto. Si lo dejan morir será un asesinato político, como lo fue el de Orlando Zapata".