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El Gobierno británico estudia recompensar a quienes denuncien a los defraudadores

El agujero en las cuentas públicas del Reino Unido ha obligado a la pareja formada por David Cameron y Nick Clegg a inventar nuevas fórmulas para llenar la caja.
Una de ellas es gratificar a los "chivatos", es decir a aquéllos que denuncien a los defraudadores. Las recompensas van a consistir en un 5% del dinero que se ahorre el Tesoro público, se calcula que unos 1.200 millones de euros al año, lo mismo que cuestan 150.000 enfermeras o 200 escuelas.
Para ello, el nuevo Gobierno británico, que acaba de cumplir sus primeros 100 días en el poder, pretende privatizar la inspección fiscal. Estos "cazadores" serían agencias particulares a las que contratará el Gobierno, con licencia para husmear en las finanzas y vida privada de los sospechosos.