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El G-20 no logra desbloquear aún la guerra de divisas

Zapatero en una reunión empresarial previa al G-20Reuters
Las conversaciones a nivel técnico sobre la cuenta corriente de los Estados celebradas en Seúl, donde este jueves comienza la cumbre del G-20, no han llegado a buen término, por lo que los distintos líderes mundiales serán quienes intenten solventar esta cuestión, ha informado el portavoz de la comisión Kim Yoon Kyung.
En el encuentro participaron los viceministros de Finanzas y el grupo Sherpa, integrado por representantes personales de dirigentes internacionales. Solo pudieron confirmar las diferencias existentes sobre el asunto clave de la cumbre: la llamada guerra de divisas.
El portavoz de la comisión ha precisado que "los países han mantenido posturas paralelas y han competido entre sí para reflejar sus posturas en la redacción exacta de la Declaración de Seúl que será anunciada al final de la cumbre de dos días".
China, Alemania y Japón, entre otros, han manifestado su rechazo al plan estadounidense de limitar a un 4 por ciento los desequilibrios de cuenta corriente en el PIB. De hecho, la canciller alemana, Angela Merkel, ha adelantado que no aceptará la imposición de límites numéricos a los desequilibrios de cuenta corriente durante la cumbre del G-20. "Para un crecimiento fuerte y equilibrado es necesario reducir los desequilibrios globales en las cuentas corrientes de los países", declaró en un encuentro con empresarios.
El mes pasado, en el encuentro celebrado en la ciudad surcoreana de Gyeongju por los ministros de finanzas, éstos admitieron la necesidad de crear un sistema comercial más definido y abstenerse de la devaluación de las divisas.
"Carrera hacia el abismo"
El presidente de la Comisión Europa, José Manual Durao Barroso, ha explicado la necesidad de frenar la denominada 'Guerra de divisas'. Ha recalcado que lo importante para todos los socios del G-20 es avanzar hacia un sistema de cambio de divisas más determinado por el mercado que refleje los fundamentos económicos subyacentes y se abstenga de cualquiera devaluación competitiva de las monedas.
En este sentido, el presidente permanente de la Unión Europea, Hermann van Rompuy ha insistido en que "no se debe buscar el crecimiento para el beneficio propio a expensas de los demás, esto llevaría a una carrera hacia el abismo. La tarea del G-20 es evitar que esto ocurra".
Ayuda a Irlanda
Por otro lado, Barroso también ha asegurado que la Unión Europea está preparada para ayudar a Irlanda a superar los problemas financieros en caso de que lo necesite. No obstante, rehusó hacer cualquier especulación sobre la puesta en marcha de fondo permanente de rescate.
Barroso ha explicado que la institución está analizando de forma permanente la situación de ese país y ha subrayado que lo importante es saber que existen "todos los instrumentos necesarios" para poder actuar en caso de que sea necesario.
La ONU pide más esfuerzos en desarrollo
Mientras, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha instado a los líderes que se reunirán este jueves en Seúl a considerar las Metas de Desarrollo del Milenio y las prioridades mundiales en la adopción de medidas.
En una rueda de prensa desde la capital surcoreana, Ban subrayó la "interconexión" que existe entre los problemas económicos que centrarán la cumbre y cuestiones como el desarrollo o el cambio climático.
Además, el secretario general advirtió de la necesidad de que el bloque llegue a un acuerdo sobre la denominada "guerra de divisas" y los desequilibrios comerciales entre sus miembros, informó el centro de noticias de la ONU.
Zapatero insiste en la "economía verde"
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha estimado que el desarrollo de la llamada 'economía verde' podría generar en torno a un millón de empleos en España durante los próximos 10 años.
"Considerando conjuntamente todos los empleos en renovables, transporte sostenible, edificación sostenible y ecoindustria estimamos que existe un potencial de creación de empleo de la economía medioambientalmente sostenible en torno a un millón de trabajadores en la próxima década", dijo Rodríguez Zapatero ante un nutrido grupo de empresarios, entre ellos, varios responsables de las principales empresas españolas.