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Fernando Aramburu: "Si me hubiera quedado en España, tendría problemas"

El escritor Fernando Aramburu vuelve la vista al País Vasco durante los años más violentos de la banda terrorista ETA en su nueva novela Patria (Tusquets), asegurando que, de haberse quedado en España y no salir del País Vasco rumbo a Alemania, habría "tenido problemas por ser disidente".
Aramburu ha reconocido en una entrevista con Europa Press que le habría gustado "no escribir esta novela", aunque la realidad le haya llevado como escritor por otro camino. "Es que yo no vivo en Nueva Zelanda o Corea, aunque se diga que los sentimientos son universales", ha aseverado.
"Ha muerto gente a la que yo conocía y se han cometido delitos en mi nombre, porque soy vasco. ¿Y lo que yo pienso? Me habría gustado no escribir esta novela, también vivir en un país civilizado en donde la gente tiende al sosiego y no en un lugar donde una banda armada mata a 800 personas", ha lamentado.
Aramburu abandonó España no por sus ideas, sino "por amor". No obstante, ha reiterado que, de haberse quedado, habría sido considerado un "disidente". "Soy una persona que piensa por su cuenta, aunque alguno haya intentado adscribirme a un partido político, algo que, por otra parte, no es verdad", ha criticado.
30 AÑOS DE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS
Patria resume a través de dos familias más de 30 años de convivencia en el País Vasco entre víctimas y victimarios. El punto de partida de esta novela es el alto el fuego decretado por ETA, aunque viaja hacia delante o hacia atrás para dar voz a personajes que, bien pretenden olvidar o bien buscar una redención.
Un abrazo seco y breve pone fin al libro aunque Aramburu no cree que sea visto por todos como una mirada "optimista" hacia el futuro. "Es posible que algunas personas disientan un poco y, como no es efusivo..., incluso habrá hasta quien lo vea como una traición. En cualquier caso, un abrazo es difícil que no sea positivo", ha ironizado.
Preguntado sobre la falta de voces literarias que han fijado su mirada hasta ahora en el conflicto vasco, Aramburu ha indicado que "cada uno debe responder por sí mismo". "Lo que está claro es que el valor de mis libros es precario, uno solo no puede abarcar una realidad social y tendrán que salir más, es una tarea a realizar. Pero tendrá que salir de manera voluntaria", ha indicado.
De cualquier manera, ha alertado de que "no se puede estar todo el tiempo recordando", sino que el objetivo es el de "construir un relato, un espacio de la memoria", no solo con novelas, sino también a través de otros medios como el cine. "Los ciudadanos del futuro querrán saber qué ocurrió y por qué ocurrió", ha añadido.
PAZ Y SUFRIMIENTO
En el relato de Aramburu surge la figura de Serapio, el párroco del pueblo, quien conspirará a favor de la banda armada. "A veces se hace una generalización con la Iglesia y eso no está bien, hubo curas vascos que tenían que ir incluso con escolta. Pero luego estaban los otros, que en sus sermones hasta difundían la palabra de Sabino Arana...", ha destacado.
Por el contrario, la obra del escritor vasco no ahonda tanto en la política y se centra más en "la individualidad de las personas". "Ésta es la tarea de la ficción literaria, yo no quiero contar la Historia de un lugar, porque para eso ya están los historiadores. Escribo de la experiencia vivida", ha resaltado.
Respecto a la actual situación del País Vasco y el clima que se respira, asegura que "la sensación es de paz, aunque eso no quita lo que se ha sufrido". Preguntado sobre Otegi, ha preferido "no hablar más" de alguien que le parece "una figura de segundo rango".
LA PORTADA CON EL PARAGUAS
Patria tiene una portada "con un alto valor simbólico" del que Aramburu se dio cuenta poco después de escoger la fotografía de un hombre empuñando un paragüas rojo bajo la lluvia. "El paraguas que llevaba el periodista José Luis López Lacalle cuando fue asesinado también era rojo y no me acordaba", ha explicado.
Por último, respecto a la acogida que pueda tener el libro en el País Vasco, ha bromeado poniendo "en duda" que sea "recibido con una banda municipal". "Hay personas para las cuales quizás lo que digo significa algo y para otras no les guste nada, pero es que yo no me agarro a mis opiniones. Vengo de un país donde las opiniones políticas del vecino importa poco", ha concluido.