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Europa... ¡A golpe de tío bueno!

Playa paradisíaca y cuerpazo son los reclamos para los ciudadanos de la UE que tienen previsto pasar sus vacaciones de verano en otro Estado miembro se saquen la Tarjeta Sanitaria Europea para garantizar que tengan "el mismo acceso a tratamientos médicos y hospitalarios" en caso de necesitarlos por enfermedad o accidente.
Unos 188 millones de europeos, es decir el 37 por ciento de toda la población de la UE, tiene la Tarjeta Sanitaria Europea, que se renueva cada año de forma gratuita por las autoridades nacionales sanitarias. La única condición para obtener es que los ciudadanos estén cubiertos por su sistema sanitario público nacional.
La portavoz de Empleo y Asuntos Sociales del Ejecutivo comunitario, Cristina Arigho, ha reconocido que "muchos" ciudadanos no son conscientes de la existencia de esta tarjeta de cobertura europea y ha subrayado la importancia de obtenerla antes de viajar "para ahorrar tiempo" en caso de necesitar acudir a un centro médico u hospitalario en otro Estado miembro durante el periodo estival para garantizarse "el mismo acceso" que en su propio país.
Preguntada por qué todavía muchos hospitales europeos rechazan asistir a un paciente de otro estado miembro incluso aunque esté en posesión de una de estas tarjetas, la portavoz ha dejado claro que los estados miembros y muy especialmente las autoridades sanitarias de los Veintisiete tienen la principal responsabilidad de informar a los centros hospitalarios de la necesidad de aceptar estas tarjetas y ha asegurado que desde Bruselas trabajan "estrechamente" con los Estados miembros para garantizar su reconocimiento.