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Ecuador recobra la calma

Ecuador ha recobrado la calma después de la rebelión. El país, que por orden del Gobierno cumple tres días de duelo, está bajo el estado de excepción, que faculta a los militares a patrullar las calles.
Durante la jornada, que marcó la mayor crisis para el presidente Correa en casi cuatro años de gobierno y revivió el fantasma de la inestabilidad política, hubo ocho muertos en Quito y Guayaquil: dos policías y seis civiles, según el Ministerio de Salud. Entre los heridos, 25 se hallan en estado crítico, ha agregado.
Según el gobierno, en la insubordinación, que se inició en Quito y se extendió a cuarteles de cinco provincias, participaron unos 600 policías, en tanto que una fuente cercana a la protesta los cifró en 2.300. El viceministro de Interior, Edwin Jarrín, ha manifestado que "fue una sublevación de unos pocos". Sin embargo, ha provocado la renuncia del comandante de la Policía, general Freddy Martínez.
Tres coroneles de la policía han sido detenidos acusados de tentativa de asesinato contra Correa, informó la fiscalía. "Hay calma en el país y calma en los cuarteles de Policía", ha declarado el ministro de Interior, Gustavo Jalkh, y ha agregado que la institución ha retomado sus actividades.
GOLPE DE ESTADO
Respecto a la posibilidad de que sufra en el futuro un golpe de Estado, el presidente ecuatoriano ha considerado que es poco probable debido al amplio apoyo popular del que goza. "Yo lo veo muy difícil, pero siempre es posible, porque estos grupos son muy minoritarios pero (son) muy organizados, muy astutos, algunos a veces manejan la fuerza, pero ¿qué puede hacer un gobernante?", ha planteado. Además insiste en que los policías sublevados el jueves intentaron acabar con su vida en el momento en que efectivos policiales de élite y del Ejército le rescataban.
Previamente, en su reunión con los cancilleres de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), ha afirmado que toda la operación estaba coordinada. "El asunto era tan coordinado que ciertos voceros de la oposición ya tenían listo el acuerdo de que para liberar al presidente tenía que declarar la amnistía de todos los involucrados en esto, derogar la ley que querían que derogue (y) derogar otra ley que querían que derogara la derecha de este país", ha dicho Correa.
Este ha asegurado que los insubordinados "habían armado grupos supuestamente de apoyo ciudadano a la Policía porque esperaban que todo el pueblo se levante". "Nadie se levantó, ni los perros los acompañaron", ha añadido. A su entender el objetivoúltimo del acto de sublevación sería "crear el caos, una guerra civil, una matanza y desestabilizar al Gobierno".
"No lo han logrado pero no es momento de júbilo al menos en lo personal, es momento de profunda tristeza", ha incluido al tiempo que deseo que no se repitan incidentes similares en Latinoamérica.