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Detenida una 'monja de guante blanco' por robar en un supermercado de Pennsylvania

Imagen de una cámara de seguridad que capta a una monja robandocuatro.com

Tener las manos largas es una habilidad que comparten algunas personas independientemente de su edad, su raza y hasta su hábito. Y es que en Estados Unidos una monja de 79 años, sor Agnes Pennino, ha sido detenida al robar un paquete de café, un champú y una sopa en un supermercado. Cazada por las cámaras de vigilancia, la matrícula de su coche condujo a la Policía a un convento local, dónde fue arrestada. Si es condenada se enfranta a una pequeña multa por hurto.

De incógnito, con ropa de calle y sin la menor pista de su hábito, la hermana Agnes Pennino, de 78 años, decidió ahorrarse un puñado de dólares durante su compra semanal. La anciana monja se paseó por los pasillos de un supermercado de Pennsylvania buscando su objetivo: un paquete de café, una bolsa de sopa y un champú. Cuando los encontró, y tras equiparse con un carrito de la compra, escondió con cuidado los productos y abandonó tranquilamente el establecimiento por la puerta principal ajena a las cámaras de seguridad que la enfocaban.
Según recoge el portal The Mirror, además de quedar registrada su habilidosa e ilegal maniobra en vídeo, una persona que se encontraba en la tienda también la presenció e inmediatamente llamó a la Policía. Rápidamente las fuerzas de seguridad acudieron al lugar y comprobaron a través del circuito cerrado de televisión del supermercado, que estaban ante una monja de guante blanco.
La Policía inmediatamente abrió una investigación que gracias a las cámaras de seguridad del exterior del establecimiento fue rápida, breve y muy efectiva. Y es que la matrícula del coche que la sor Agnes había utilizado para huir de la escena del delito había quedado grabada. Fue entonces, una vez cotejados los datos, cuando los agentes se sorprendieron al descubrir que el automóvil era propiedad de un convento local. Tras acudir al lugar, la arrestaron ante una gran expectación.
El delito que le imputan a la hermana Agnes es hurto menor, ya que en conjunto su botín ascendió a 23 dólares (20 euros). A pesar de su poco valor, si la anciana monja finalmente es condenada, tendrá que hacer frente a una multa. Un altercado que impactó mucho a los empleados del supermercado: "la Humanidad se ha ido al infierno", fue la reacción de la dependienta Wendy Everret cuando se enteró de lo sucedido. Una estupefacción al que se sumó su jefe, el gerente de la tienda, Zane Kishbasch: "no puedo creer que una monja pudiera hacer algo así".