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Daniel Jimeno tenía una afición desmedida por los encierros

Daniel Jimeno Romero, el corredor de 27 años muerto esta mañana tras ser empitonado en el cuello por un toro de Jandilla, tenía una afición "desmedida" por los encierros de San Fermín y participaba de forma habitual en ellos.
El joven era residente de Alcalá de Henares en Madrid, aunque su familia paterna era de Pamplona. Estos días estaba pasando unos días en la capital de Navarra con sus padres, su novia y su abuela. Además, tenía una hermana.
Daniel Jimeno no era un loco que se enfrentaba a los encierros sin cabeza. La noche anterior se pronto a la cama, sobre las once o las doce de la noche, como hacen los corredores que tienen pensado madrugar para acudir al día siguiente al encierro.
El fallecido tenía "mucha afición" por los encierros desde su infancia y su padre también corrió delante de los toros hace años en Sanfermines. Daniel Jimeno también había corrido encierros en San Sebastián de los Reyes y en varias localidades de Guadalajara. Según sus más allegados era "un chico fuerte, con poderío y preparado" para participar en la carrera.
Esta mañana, un toro de Jandilla le empitonó en el cuello y le arrancó la vena cava, además de causarle heridas en la aorta y en el torax. Falleció a las 8.45 horas en el Hospital de Navarra.
La familia que se ha desplazado al Hospital de Navarra para identificar el cadáver se encuentra, como es normal, enormemente afectados. Por deseo expreso de la familia su cuerpo será trasladado a Alcalá de Henares en cuanto tengan la conformidad del forense.