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Correa acusa a la oposición del "intento de golpe de Estado" y de querer "crear un baño de sangre"

"Esperaban crear un baño de sangre. Que se vejase al presidente, que se lo secuestrase, que se lo trate de rescatar y que entonces se cubriese de sangre el suelo ecuatoriano, para tratar de desestabilizar al Gobierno y de esa forma ganar lo que no pueden ganar por las urnas", ha indicado Correa en su primera rueda de prensa después del incidente, la cual se ha celebrado una hora y media después de regresar al Palacio Presidencial tras ser rescatado por el Ejército.
"Lo que ha ocurrido en la jornada de hoy ha sido un intento de conspiración perfectamente coordinado, por ejemplo, con el cierre del aeropuerto con la toma de repetidoras de los canales (de televisión) del Estado", ha indicado. El presidente ecuatoriano ha dicho además que el intento de golpe en su contra "ha fracasado pero obviamente ha dejado cicatrices que tardarán mucho en cerrarse".
Anuncia sanciones a los sublevados
Correa ha afirmado que todos los agentes que participaron en la sublevación serán sancionados de forma correspondiente y ha anunciado una "profunda depuración" en la Policía Nacional. "Aquí no habrá perdón ni olvido porque perdón y olvido, a nivel social, es lo más parecido que existe a la impunidad".
Durante la rueda de prensa, Correa fue informado por un integrante de su Gobierno de la muerte de un Policía en el operativo que ha servido para liberarle del Hospital Metropolitano de Quito. "Ojalá que estén satisfechos los que han instigado de todo esto, porque insisto en que esto es una conspiración que ha venido fraguándose para que haya derramamiento de sangre y con eso desestabilizar al Gobierno", ha añadido.
El presidente ecuatoriano ha agradecido la lealtad de su guardia personal, de las Fuerzas Armadas que le rescataron, de los medios de comunicación estatales y de los miembros de su Gobierno.
En su rescate, han muerto al menos tres personas y otras 17 han resultado heridas, según el ministro del Interior ecuatoriano, Gustavo Jalkh, en declaraciones recogidas por el diario 'El Universo'.
Tiroteo en el hospital
Efectivos del Ejército e integrantes de la Policía de Ecuador penetraron en la tercera planta del Hospital Metropolitano de Quito, donde agentes sublevados de la Policía Nacional mantenían retenido al presidente del país.
Los militares consiguieron ganar posiciones y entrar en el centro médico tras mantener fuertes y continuos intercambios de disparos con los sublevados, una batalla que duró más de media hora y que se mantenía en las afueras del hospital, mientras los efectivos del Ejército abandonaban el edificio tras la evacuación de Correa.
Agredido en la revuelta
El mandatario se encontraba hospitalizado tras recibir varios golpes en la cabeza con botellas, durante una manifestación de policías descontentos en Quito. Al parecer, ha sufrido los daños después de que los manifestantes lanzasen bombas lacrimógenas.
Alrededor de 800 oficiales se encontraban en el exterior del edificio, en el marco de una protesta para que se diese marcha atrás a la Ley de Servicio Público. Una normativa que busca homologar los sueldos de todos los funcionarios públicos restando, en algunos casos, ciertas bonificaciones que serían compensadas con un mejor salario.