Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Continúan las protestas en Nápoles por la instalación de un vertedero

Las protestas por la instalación de un nuevo vertedero en Nápoles han continuado durante la noche y las calles de acceso a la zona han sido obstruidas por barricadas levantadas por los manifestantes, por lo que ningún camión ha podido descargar en el basurero.
Tras las protestas del jueves, las fuerzas del orden y los manifestantes se han enfrentado de nuevo durante la noche con un millar de manifestantes, que han hecho explotar petardos y lanzado objetos contra los agentes, que han cargado en respuesta. Según la prensa, ha habido varios heridos entre manifestantes y fuerzas del orden, y al menos tres detenidos.
La alcaldesa de Nápoles, Rosa Russo Iervolino, ha pedido ayuda al Gobierno de Silvio Berlusconi para abordar la crisis porque considera que no constituye sólo un problema de salud pública sino que también es una amenaza al orden público. La respuesta de Berlusconi no se ha hecho esperar y ha convocado para esta tarde un gabinete de crisis para abordar el problema.
Gabinete de crisis
'Il Cavaliere' ha convocado para esta reunión extraordinaria al subsecretario de Gobierno, Gianni Letta; al Delegado de Gobierno de Campania, Stefano Caldoro; al jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso; y a los ministros de Economía, Giulio Tremonti, del Interior, Roberto Maroni y de Medioambiente, Stefania Prestigiacomo.
Durante años en Nápoles los intereses del crimen organizado han estado estrechamente ligados a la recogida de la basura, pero el problema se ha agravado por el oportunismo político y unas empresas basureras baratas y turbias.
Hedor y peligro para la salud
La decisión de abrir un nuevo vertedero, tomada el miércoles, ha reavivado las protestas de los habitantes de la zona, lo que ha obligado a los camiones de recogida de basuras a llevar protección policial.
Los manifestantes protestan contra el mal olor y los riesgos para su salud que pueden generar los residuos tóxicos de Terzigno, un vertedero que, según las autoridades, es necesario para tratar las montañas de basura que se producen en Nápoles cada día.