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El Congreso convalida la reforma laboral del Gobierno sólo con los votos del PSOE

Celestino Corbacho, ministro de Trabajo e InmigraciónReuters
Lo primero que ha votado el Pleno ha sido la convalidación del real decreto, que se ha aprobado por 168 votos a favor, 173 abstenciones (la del diputado del PSOE Antonio Gutiérrez, más el PP, CiU, PNV, CC, UPN y UPyD) y 8 en contra (los de ERC-IU-ICV, BNG y Na-Bai).
Dentro del grupo parlamentario socialista, el diputado Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO y presidente de la Comisión de Economía del Congreso, se ha abstenido , con lo que ha roto la disciplina de voto.
En segundo lugar, el pleno ha dado su visto bueno a que el real decreto se tramite como proyecto de ley por el procedimiento de urgencia. La razón de este respaldo es que los grupos quieren mejorar la reforma durante el trámite parlamentario.
La reforma aprobada por el Gobierno el pasado 16 de junio generaliza el contrato de fomento del empleo estable (con una indemnización por despido improcedente de 33 días frente a los 45 de un fijo ordinario), facilita el despido objetivo (20 días por indemnización) a las empresas con problemas y financia 8 días del coste de extinción de empleo.
Asimismo, incrementa la indemnización del contrato temporal (de los actuales 8 días a 12 en el 2015) y potencia la reducción de jornada como alternativa al despido, entre otras.
La reforma no abarata el despido
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha asegurado que la reforma laboral aprobada por el Gobierno favorece directamente a más de 8 millones de parados o trabajadores con un contrato temporal, mientras que mantiene los derechos de otros 11,5 millones de asalariados.
Según el ministro, la reforma no abarata el despido, puesto que cualquier trabajador con contrato indefinido percibirá la misma indemnización "antes y después de la reforma".
En su opinión, la reforma mejora las condiciones laborales y la capacidad competitiva de las empresas, puesto que las dota de mayor flexibilidad, lo que contribuye a incrementar la productividad de la economía.
"Un fracaso anticipado"
Por su parte, la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ha explicado su abstención en el hecho de que el PP considera necesaria la reforma y que ésta se debata en las Cortes. Sin embargo, ha advertido de que la propuesta del Gobierno "es un fracaso anticipado y anunciado por las formas y por el fondo" que llega a golpe de improvisación, por la mínima y en la más absoluta soledad".
Asimismo, ha denunciado que "es una reforma aislada, parcial, confusa y mal orientada porque se basa en el despido y no es la reforma del empleo, la que necesita España y defiende el PP". Por ello, ha advertido que no será "ni eficaz en lo económico ni justa en lo social" y que "constata una vez más la soledad política del Gobierno y su aislamiento social".
"Han tenido que pasar dos años y dos millones y medio de parados más para que el Gobierno asuma que una reforma es necesaria", ha proseguido la portavoz popular quien ha concluido que "el principal problema de la economía española, el que no arreglará esta reforma ni ninguna, es la credibilidad de José Luís Rodríguez Zapatero".
Críticas desde la izquierda
Entre los que votaron en contra, Joan Herrera (IU) ha tachado la propuesta de "desequilibrada y valiente solo con los débiles" y ha afirmado que beneficia únicamente a "la patronal que solo quiere despedir".
En la misma línea, Joan Ridao (ERC) ha denunciado que con esta reforma "el mercado de trabajo es el gran damnificado de esta crisis" y que "ha llegado tarde después del naufragio en el marco del diálogo social y perpetrada por un gobierno acuciado por la crisis de la deuda".