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Cien antitaurinos se enfrentan en Medinaceli a los defensores del Toro Jubilo

A las 10 y media de la noche de ayer un colectivo antitaurino de unas cien personas intentó entrar a la plaza mayor de Medinaceli, en Soria, para boicotear el Toro Jubilo, el único toro ‘de fuego’ que queda en Castilla y León. Una tradición envuelta en controversia en los últimos años y que tras el fin del Toro de la Vega de Tordesillas, en Valladolid, los colectivos en defensa de los animales se han propuesto poner fin. No tardan en producirse los primeros enfrentamientos. Los defensores de la fiesta se encaran con ellos. Insultos cruzados, provocaciones y tensión minutos antes del encierro. Una vez dentro y con la fiesta empezada, sigue la pelea. El fuerte dispositivo de seguridad evita que se produzcan incidentes graves y el toro sale a la plaza. Al morlaco lo trasladan a las 23h30 hasta un madero en mitad de la plaza, donde lo atan. Con el toro bien atado e inmovilizado con cuerdas al madero, lo embadurnan de arcilla para colocarle una gamella (un arco que se forma en cada extremo del yugo que se pone a las reses) con dos grandes bolas embadurnadas de material inflamable para que mantengan el fuego durante algunos minutos. El animal intenta en todo momento desprenderse de esas dos bolas de fuego que tiene en sus astas y cuyo líquido inflamable y envuelto en fuego se derrama por su cara. La celebración está declarada de interés turístico regional por la Junta de Castilla y León.