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Cameron y Clegg admiten "riesgo" en la coalición pero prometen estar "unidos por un objetivo común"

Menos de 24 horas después de que la Reina los confirmara en sus nuevas responsabilidades, Cameron y Clegg presidieron una rueda de prensa posterior a la primera reunión del nuevo Gabinete que, paulatinamente, se fue confirmando a lo largo de la jornada, y defendieron la decisión de unirse en esta ocasión para garantizar el "Gobierno fuerte y estable que el país necesita", tras 70 años sin que una coalición fuese vista en la escena británica.
La voz principal en una convocatoria celebrada en uno de los jardines del complejo ministerial ha recaído en el primer ministro, quien ha preferido sellar un acuerdo "histórico" y sumar a la tercera fuerza en lugar de dirigir un Ejecutivo en minoría, a 20 escaños de la mayoría absoluta. Según él, el pacto "pleno e integral", a pesar de la diferencia de representación resultante de la presencia de cada uno en Westminster, permitirá adoptar "las grandes decisiones" en materia económica, ante el déficit que asola las arcas públicas, la reforma de los servicios públicos y la revisión del modelo político.
Desafíos de un alcance que, según su socio, garantizan que el Gobierno "dure". "No porque vaya a ser fácil, somos diferentes partidos, con diferentes ideas", asumió, para aclarar que, "a pesar de esas diferencias", la vocación de futuro de los cinco años que han decidido fijar para el Parlamento tiene posibilidades puesto que los dos miembros están "unidos por un común objetivo" de darles cumplimiento a esas promesas.
Un Gobierno valiente
Clegg, que con sus 57 diputados era clave para decidir inquilino para Downing Street y, con ello, sentenciar el futuro político para los dos verdaderos aspirantes, ha explicado las aspiraciones con las que afronta el cargo: "Quiero un Gobierno valiente, reformista", ha declarado, después de que la agenda en la materia hubiese constituido uno de los factores de fricción que amenazaron con el pacto. Sin embargo, ambas formaciones compartirían el interés por garantizar un gabinete "que restaure la fe en la política, que refuerce la sociedad y que no se perciba lejano".
En consecuencia, la "ambición" compartida es la de un país "que traduzca en acciones reales" estas aspiraciones, a partir, según apostilló Cameron, del "propósito de referencia de garantizar el liderazgo estable y determinado que se necesita para el largo plazo". "Se trata de una nueva dirección histórica, una dirección de esperanza y unidad, convicción y propuesta común", aseveró.
Para ello, Clegg aseveró que "el trabajo empieza ahora" y, tras haberse decantado por los conservadores, a pesar de las reticencias en los sectores más progresistas entre sus filas, revindicó que "mejor juntos". El primer ministro compartió su opinión y garantizó que las dos fuerzas lo harán "estrechamente", tras haber "encontrado buenas maneras de resolver las diferencias".
Algunos obstáculos
En este sentido, preguntados por los obstáculos que los sectores más extremos de cada una de sus formaciones podrían generar, invitaron a comprobar el éxito a partir de la propia trayectoria que hoy iniciaron, "tomando las decisiones a largo plazo". "Todos vamos a tener cosas que decirnos, la cuestión es si alguien quiere pasarse los próximos cinco años buscando aquellos miembros que estén en desacuerdo con determinadas decisiones porque, obviamente, se encontrarán muchos", ha asumido Cameron.
Sin embargo, en su caso, por "mirar el cuadro en su conjunto" y, sobre todo, lo que "este movimiento valiente significa, con un Gobierno fuerte y estable". De hecho, ambos se permitieron bromear con algunas de las fórmulas que emplearon para descalificarse en el pasado y recordaron que, paralelamente, tendrán que enfrentarse en elecciones o discreparán en apuestas como la de la reforma electoral. El referéndum que los conservadores han prometido verá a los 'tories' hacer campaña en contra. "No estamos fusionando a nuestros partidos", ha concluido.