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Buen resultado, espectacular imagen, pero mal sabor de boca

El Barcelona volvió a deslumbrar al mundo en su visita a Londres para disputar la ida de los cuartos de final de la Champions League. El resultado, aunque muy positivo de cara a pasar la eliminatoria, no refleja ni de lejos el juego que desplegó el equipo de Guardiola.
En la primera media hora del encuentro, el Barsa zanjó el debate sobre cuál de los dos equipos llevaría la iniciativa y se adueñaría del balón. El Arsenal se vio indefenso ante los vigentes campeones y no pudo hacer más que esperar a que Almunia, estelar, desbaratara los múltiples intentos de los blaugrana por perforar la portería gunner. Eso sí, a pesar del tremendo acoso que sufrió en la primera parte el equipo londinense, el resultado al descanso reflejaba un 0-0.
Al minuto de iniciarse el segundo tiempo, Zlatan Ibrahímovic, desafortunado en la primera mitad, aprovechó un buen pase en profundidad y una mala salida de Almunia para, con una sutil vaselina, batir la portería local y conseguir el tan ansiado gol del visitante.
El Barcelona, ya con el resultado a favor, no se relajó y continuó dominando el encuentro. Poco después, en una situación parecida al primer gol, el delantero sueco recibió un balón a la espalda de los centrales y fusiló esta vez al guardameta español. Golazo y 0-2. La semifinal estaba cerca.
Parecía que el Arsenal estaba muerto. Todo le salía mal al equipo de Wenger. En la primera parte, el atacante ruso Arshavin y el defensa francés Gallas tuvieron que ser sustituidos por sendas lesiones. Además Fábregas vio la tarjeta amarilla que le privaría de jugar el partido de vuelta en el Camp Nou. Con todo en contra, la escuadra londinense resucitó de la mano de Theo Walcott. El extremo inglés salió a mitad del segundo tiempo y revolucionó el partido. Aprovechó un fallo del Barsa y un buen pase de Bendtner para poner el 1-2 en el marcador y meter a su equipo tanto en el partido como en la eliminatoria.
El Arsenal se vino arriba y atacó hasta que consiguió empatar el encuentro. Un penalti de Puyol a Fábregas provocó el segundo gol de los gunners y la expulsión del central catalán. Además, el propio Cesc, al chutar y convertir la pena máxima recayó de la lesión que estuvo a punto de impedirle jugar el partido. El de Arenys no abandonó el campo, quedaban unos minutos no había cambios y el equipo le necesitaba.
A pesar de que el empate a dos es un fantástico resultado, el Barcelona se fue de Londres con un sabor amargo, concientes de que habían perdido la oportunidad de cerrar la eliminatoria y jugar un partido de vuelta muy relajado. Por otra parte, no sólo lo dos goles del Arsenal complicaron la eliminatoria. La amarilla que vio Piqué y la expulsión de Puyol deja al conjunto de Guardiola sin sus centrales titulares para el partido del Camp Nou.
Con todo, el encuentro fue una fiesta para el fútbol, apasionante para cualquier aficionado. La sensación que quedó tras el pitido final es que mucho tiene que mejorar el Arsenal y empeorar el Barsa para que los gunners impidan al actual campeón alcanzar la semifinal de la Champions por tercer año consecutivo.