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Brasil halla en el mar restos metálicos que pueden ser del avión desaparecido

La tristeza de SarkozyReuters
Los equipos de rescate continúan con la angustiosa búsqueda del avión Airbus 330 de la compañía Air France que ayer desapareció en el océano Atlántico con 216 pasajeros y 12 tripulantes cuando viajaba de Río de Janeiro a París. El ministerio de Exteriores español ha confirmado que entre los pasajeros había dos ciudadanos españoles. Una consultora catalana, de 28 años y un ingeniero sevillano, de 38.
La tragedia aérea que, desde ayer, mantiene en vilo a familiares y amigos de los pasajeros apunta a un triste final. Las posibilidades de hallar supervivientes del avión son ya prácticamente nulas, tal y como ayer aseguró el presidente francés Nicolas Sarkozy. Por el momento todo parece indicar que la aeronave se precipitó al Atlántico en un área situada entre Brasil y África, llevándose con él a todos los ocupantes.
Últimos indicios
La Fuerza Aérea Brasileña ha avistado en el océano Atlántico restos que pueden ser del avión Airbus A330-200 de Air France. Según el oficial, entre los restos avistados por pilotos de dos aviones Hércules C-130 que participan en las búsquedas figuran un asiento, pequeños trozos blancos, una boya naranja y un tambor, además de manchas de aceite y de queroseno.
Los restos fueron ubicados inicialmente por un avión R-99 que utiliza un radar y un sensor infrarrojo para captar objetos en el mar y medir las diferencias de temperatura.
"El radar del R-99 identificó materiales metálicos y no metálicos en una región a cerca de 650 kilómetros al nordeste de (el archipiélago brasileño de) Fernando de Noronha, que nos obligaron a replantear las búsquedas", afirmó.
"Extraños puntos naranjas"
Además, París ha solicitado la colaboración del Pentágono para emplear los sistemas de rastreo vía satélite entre el este de Brasil y la costa de África oriental. Se ha dibujado una línea imaginaria de 2.000 kilómetros. Otra pista es la aportada por un piloto brasileño de la aerolínea TAM, que aseguró haber visto "extraños puntos naranjas" en el mar, en aguas senegalesas, poco después del accidente.
En el aeropuerto internacional de Río de Janeiro Antonio Carlos Jobim y en el Charles Gaulle reina la angustia. Los familiares esperan con dolor y lágrimas la llegada de noticias. Padres, hermanos, novios y amigos saben que las esperanzas de encontrar supervivientes son muy escasas, casi nulas.
Ayuda internacional
En declaraciones a una televisión francesa, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, prometió "toda la ayuda necesaria" para poder establecer qué ha ocurrido exactamente con el avión de Air France.
Ayer los Estados Unidos enviaron un avión militar de observación y un equipo de salvamento a la zona en la que se sospecha que pudo haberse estrellado la aeronave de la compañía francesa. España, por su parte, ha enviado dos aviones que tiene en la base de Senegal.
La tragedia de dos familias españolas
Una consultora catalana que disfrutó de su viaje de novios en Brasil y un ingeniero sevillano empleado en el sector petrolífero son los dos españoles que viajaban a bordo del vuelo AF-447. Anna Negra, de 28 años y familiar de la saga Raventós que levantó el negocio del cava en la comarca del Penedés, vivía desde hace dos años y medio en Dubai. Allí se trasladó con su pareja, Javier Álvarez, a quien conoció en Barcelona y con quien se casó el pasado 6 de mayo.
La pareja viajó después del enlace a Brasil para disfrutar de un viaje de novios de tres semanas, según amigos y familiares de la pareja. Los recién casados se despidieron en el aeropuerto de Río de Janeiro, donde cada uno iba a tomar un vuelo distinto. Él debía regresar a Dubai a trabajar. Ella tenía unos días más de vacaciones y había decidido disfrutarlos con su familia en Cataluña, deseo que frustró la catástrofe del vuelo.
Andrés tiene 38 años. Está casado y sin hijos, y vive en Caracas con su mujer venezolana. Cogió el avión para irse a vivir a París. "la compalía petrolífera le destinó a Francia para que trabajara en Europa. Iba a estar más cerca de casa", comenta su tía abatida.
Además, se ha conocido una tercera persona española. Es Clara, una azafata malagueña de 32 años residente en París. Tenía la doble nacionalidad española-argentina porque sus padres son argentinos.