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Cómo sobrevivir en las montañas de Alaska

Has decidido arriesgarte y te has ido solamente con un par de skis a las montañas de Alaska. Pero de repente te has perdido y no tienes ni idea de cómo volver. Descubre con los consejos de 'El último superviviente' cómo puedes sobrevivir con poco más que tu equipamiento para la nieve en este entorno tan agreste.
Las montañas de Alaska es uno de los entornos más fríos de nuestro planeta. Cada año un millón de turistas visitan este territorio y más de 100 desaparecen. Bear Grylls nos da los consejos de superviviencia oportunos para que un esquiador perdido pueda volver con vida a la civilización.
Si te encuentras con un oso, recuerda que es un animal muy peligroso cuando se ve sorprendido. Así que lo mejor será anunciarle tu llegada, ¿la mejor manera? Cantando o gritando. Tienes que hacerte oír de alguna manera, ¡no importa que desentones!
Si te ves inmerso en una avalancha utiliza los movimientos de la natación para lograr salir a la superficie. A pesar de que la nieve parece ligera, se endurece rápidamente a medida que la avalancha se detiene, así que intenta salir a un lado de la corriente de nieve.
Si la avalancha te cubre, aleja la nieve de la cara para crear una cámara de aire y ponte cavar hacia arriba tan rápido como puedas. Cada segundo cuenta, así que lucha para salir a la superficie y evitar quedar atrapado. Para evitar una avalancha tienes que introducir tu bastón de ski en la nieve y mirar si está compacta o a capas. Cuando metes el bastón, la nieve debería ser compacta y firme. Si lo metes y me desliza rápida y fácilmente , ten cuidado porque hay condiciones para que haya una avalancha.
Si tienes hambre y no tienes comida, puedes coger mejillones en la orilla. Recuerda que tienes que cocinarlos bien. Haz un fuego y utiliza las algas como si fueran una sartén, pon encima los mejillones para hacerlos al vapor y espera a que se abran. Los que queden cerrados no los comas, están en mal estado.
Si la piel de tus extremidades se pone de color rojo o incluso negro, ten cuidado estás a punto de sufrir una congelación. Nada de extrañar puesto que las bajas temperaturas en Alaska pueden alcanzar los -60 grados. Intenta mantener tus extremidades lo más caliente que puedas.