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La opinión de Iñaki Gabilondo. Martes 4 de septiembre

“Buenas noches. Hoy hemos asistido a una escena de enorme dramatismo. Un hombre de nacionalidad rumana se ha prendido fuego a lo bonzo ante la Subdelegación del Gobierno de Castellón. Ha sido hospitalizado en la unidad de grandes quemados del Hospital Universitario de La Fe, en Valencia. Un hombre desesperado, cuyas circunstancias les contaremos, y que nos permitirá comprobar que, más allá de cifras, porcentajes y estadísticas, el fenómeno de la inmigración nos enfrenta con realidades humanas. Incluso las más felizmente resueltas, historias de superación, de alta dificultad, de desarraigo. En este caso –como por desgracia en muchos otros- nos toparemos con el abuso y el engaño. Y podremos preguntarnos una vez más por esa Europa desdibujada, que no es capaz de unificar ciudadanías. Los rumanos son miembros de la Unión, pero no son ciudadanos de pleno derecho”.