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Rápido, bello y emocionante encierro de Fuente Ymbro sin heridos de consideración

La crónica de Carlos Bernabé
Pasada la avalancha humana del fin de semana y el caos predominante en los encierros anteriores, la calma llegó a las calles de Pamplona. El encierro infundó tranquilidad en corredores y espectadores, con imágenes casi melancólicas de toros y mozos corriendo por las estrechas calles de la vieja Pamplona. Hoy el tiempo parecía haberse parado y retrocedido a años en los que la masificación no eran predominantes. Estampa atípica y añorada de los mozos de la ciudad.
A las 8 de la mañana los mozos de Santo Domingo aguardaban la salida de las reses de los corrales. Los corredores contenían la respiración ante la atenta mirada de los toros de Fuente Ymbro que recorrían los primeros metros agrupados. A una elevada velocidad los astados atravesaron la cuesta al compás del blanco y rojo característico del atuendo sanferminero. En la parte final de Santo Domingo uno de los astados se ha adelantado tomando unos metros al resto de sus hermanos. A la altura de la plaza Consitorial este toro ha tomado la ligera curva que da acceso a la calle Mercaderes con limpieza, a pesar de hacerlo por la parte externa del trazado. Toros y mozos, muy pocos en este tramo, se han deslizado por el empedrado a gran velocidad. Sin apenas chocar con la curva de 90º que conduce a la Estafeta los corredores habituales han conseguido guiar a los astados con limpieza. Preciosas carreras a punta de periódico en este punto y momentos de apuros para un mozo que, al tomar la curva por el interior, se ha visto sorprendido por un cabestro siendo arrollado por el mismo y lanzado al centro de la calle. Un poco más adelante otro mozo habitual, de impecable atuendo sanferminero y periódico en mano, se ha visto obligado a retrarse antes de tiempo en uno de los soportales del inicio de Estafeta ante la inminente llegada de la manada que le alcanzaba por velocidad. Ejemplar acto de experiencia que le ha salvado de encontronazo con los astados.
La alargada calle Estafeta ha sido testigo hoy de algunas de las mejores e intensas carreras en lo que llevamos de fiesta. Los toros, raudos y veloces, han avanzado por el centro de la calle poniendo a prueba la potencia de los corredores. En los primeros metros uno de los astados ha arrollado a un corredor al que le ha golpeado la espalda sin ocasionarle cornada. El mozo ha caído al suelo y ha sido pisoteado por una buena parte de los toros y de la parada de bueyes. La lucha por coger toro ha estado presente un día más, pero no la masificación lateral que inundaba la calle en días anteriores. Para disfrute de los corredores y deleite de los espectadores, los astados han emprendido su camino por la mítica calle Estafeta en una estampa preciosa y con carreras de libro. Mozos de blanco y rojo, miradas hacía delante y hacia atrás, periódicos en mano, astados a la carrera, caras de velocidad, luchas por coger cabeza de manada...el sueño de un corredor. A la altura de la Bajada de Javier (mitad de Estafeta) dos toros han caído retomando el ritmo de la carrera sin problemas, pero realizando el resto del recorrido en solitario. En el tramo final, en el que se concentraban un mayor número de corredores como suele ser habitual, la velocidad de los Fuente Ymbro ha hecho que algunos mozos tuvieran que retirarse antes de lo debido de la carrera. Uno de estos mozos que venía realizando una excepcional carrera por la parte derecha de la calzada ha visto frenada su carrera cuando el astado de Fuente Ymbro ha barrido su espalda con la pala del pitón. Sin ninguna intención de coger, el noble astado ha colocado su pitón derecho en la espalda del corredor, que tras intentar saltar a un compañero caído se ha visto obligado a reducir su marcha, momento en el que toro ha rebasado al mozo.
La entrada en Telefónica se ha realizado con varios toros por la parte derecha de la ligera curva que precede al callejón, mientras que sus hermanos lo hacían por el interior y centro de la calle. Momentos de apuro para un corredor en este punto que ha tropezado con un compañero y ha caído en la cara del toro. El astado de Fuente Ymbro en su veloz carrera ha derribado al mozo y pisado su pierna izquierda. Como consecuencia del impacto toro y mozo han caído pero el de Fuente Ymbro ha proseguido su carrera sin despistarse. El mozo ha sido atendido por las asistencias de contusiones en cara y muslo principalmente. El angosto paso por el túnel que desemboca en la plaza nos ha brindado una de las imágenes más peligrosas de la jornada. Varios mozos han caído en la parte derecha del final del callejón al paso de la manada. Uno de los toros ha arrollado en este punto a un corredor y ha caído sobre el grupo de 10 ó 15 mozos, topando con ellos y golpeando sus pitones contra los primeros resquicios de arena de la plaza. Afortunadamente el burel negro de Fuente Ymbro no ha frenado su carrera tras la caída y ha continuado hasta el redondel con limpieza.
En el coso, los pastores y dobladores han realizado una excelente labor para conducir a los astados hasta las depencias de chiqueros.
Hoy hemos vivido en las calles de Pamplona un encierro "para los de casa", un encierro que representa fielmente la esencia de la carrera reflejada en la plasticidad, belleza, emoción, pureza e intensidad del desafío entre el corredor y el cornúpeta.
Y todo esto en sólo 2 minutos y 27 segundos de carrera, una de las más rápida de las fiestas de San Fermín.
Mañana último encierro con los toros de Núñez del Cuvillo.