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Juanjo (a secas)

Para Juanjo, la isla es la gran oportunidad para demostrar al mundo que el ideal autogestionario funciona. Cree firmemente en el funcionamiento orgánico y natural del grupo y por eso no obedece leyes ni normas. Juanjo sólo necesita dos cosas para ser feliz: su perro y su flauta. Por eso odia a Esteban -el minusválido- desde el día en que, harto de oír a todas horas la puta flauta, la lanzó por encima del vallado a la jungla; el perro, creyendo que se trataba de un juego, fue a buscarla y ambos desaparecieron para siempre. Algunas noches, misteriosamente, suena la flauta y se oye ladrar al perro... Pero nadie ha sido capaz de encontrarlos nunca. -Gracias a dios -dicen los demás.