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Fiesta Fiesta: Programa 2

Fiesta fiesta visita Caravaca de la Cruz, Vitoria (Álava), Mora de Toledo, Algodonales (Cádiz) y comarca de Sober (Ourense)
El riesgo y la emoción conviven cada mes de mayo en la cuesta del castillo de Caravaca de la Cruz. Se celebra una carrera de caballos en la que sólo pueden participar los hombres más preparados del pueblo. Los caravaqueños rememoran así la hazaña de 1250 en la que cuatro caballeros templarios consiguieron atravesar el cerco musulmán que sitiaba la ciudad para abastecer con vino a los habitantes del castillo. Durante todo el año las laboriosas manos de varias mujeres elaboran un manto de oro y seda que cubre a cada uno de los corceles. A pesar de que estas piezas únicas sólo se exhiben un día, su coste puede alcanzar los 35.000 euros.
San Prudencio, patrón de Álava, nació en Vitoria en el año 720. La víspera del día del santo la ciudad anuncia la llegada de la festividad con una tradicional tamborrada. El día grande, en honor a San Prudencio, los vitorianos van en romería hasta el monte Armentia, lugar donde se mezcla la tradición de los deportes rurales.
"Tenemos hornazos, tortilla y lo más importante, el frite que ya lo llevamos hecho", la devoción a su virgen, la de Piedraescrita, hace que los habitantes de Campanario se echen al campo en Romería para festejar la aparición de su patrona. Primero se celebra un acto religioso junto al templo en el que los vecinos rezan emocionados cantos a su virgen. Una vez que cae la noche, la devoción deja paso a la diversión y las comidas campestres a las copas. "Aquí hay que coger la Pantímetra, que es la borrachera padre", comenta eufórico uno de los jóvenes del pueblo.
En Mora de Toledo se celebra la Fiesta del Olivo cuando acaba la recogida de la aceituna. "Esto empezó con cuatro amigos con una caja de botellines", dice un vecino del pueblo sorprendido de verse rodeado por miles de personas con ganas de fiesta. En la diana matinal comienza la fiesta grande para los morachos. Un concurso de lanzamiento de huesos de aceitunas y otro de migas ponen el punto y final a la fiesta. Una señora de despoja de sus pendientes y de un cordón de oro que lleva al cuello: "Los soldados no llevaban joyas en la batalla y se supone que nosotros somos hombres no mujeres", afirma mientras se pone un uniforme de infantería francesa del siglo XIX.
Una vez al año Algodonales se convierte durante dos días en un genuino frente de batalla de 1810. En él, las tropas napoleónicas que ocupan la villa gaditana luchan contra las guerrillas españolas pertrechadas para defender su tierra. El pueblo rinde así un festivo homenaje a los 239 vecinos que perdieron la vida en la villa durante la Guerra de la Independencia contra los franceses. Cada año, aficionados a la recreación histórica recorren la península para poder dar rienda suelta a la diversión.
En la comarca de Sober, en Ourense se hace el Vino de Amandi. "Este es el mejor vino del mundo, Galicia es calidade", afirma satisfecho un hombre que acaba de apurar un vaso de vino. Después de confesar haber estado bebiendo durante toda la noche, el hombre da un buen consejo a las cámaras de Fiesta Fiesta: "Hay que beber con moderación".