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Crónica de un amor anunciado

España jugará la gran final del Mundial de Sudáfrica tras vencer 0-1 a Alemania con un testarazo de Puyol en el 73'. 'La Roja' maravilla al mundo con el fútbol al que nos tiene 'malacostumbrados'.
En esta histórica crónica, un periodista que apenas puede mover sus dedos sobre el ordenador por la incontrolable emoción que, ahora mismo, se apodera de todos los españoles, tiene que anunciar (para los pocos en el mundo que aún no lo sepan) que hay un equipo que enamora, desde hace años, con un fútbol que eleva a la categoría de arte un deporte en el que, durante demasiadas ocasiones, vence el que mejor sabe defender. Pero ya no. 'La Roja' asombró al mundo hace dos años con una forma de jugar espléndida que, además, nos hizo levantar la Eurocopa. Ahora, dos años después, España no ha dejado de jugar su 'tiki-taka', pese a empezar con derrota, y ha asombrado hoy a todo el mundo 'dando un baño' histórico a un equipo tan potente como Alemania. Ahora, ganemos o perdamos la final del Mundial, España entera sueña despierta con un equipo que regala ilusión y alegra el paladar de cualquier buen aficionado al fútbol.
España salió confiada en sí misma, y Alemania 'achantada', esperando atrás un contraataque o una jugada a balón parado. Pedro, gran novedad en el once de un Del Bosque que volvió a 'dar en el clavo', volvió locos a los germanos con su movilidad. Fue el canario quien, en un gran pase, puso el balón para que Villa diera el primer susto. Poco después, un centro muy potente de Iniesta lo cabeceó Puyol alto (solo estaba afinando su puntería...). España movía el balón, mostraba al mundo su 'tiki-taka' y dejaba a Alemania mirando la pelota y siguiendo sombras. Los quince primeros minutos fueron un monólogo rojo. Poco a poco los teutones se espabilaron, y empezaron a dar señales de que jugaban el partido. Los minutos pasaron con 'La Roja' enamorándonos a todos, pero sin marcar el gol que necesitábamos. Pero esto era una semifinal mundialista, y una contra germana -justo antes del descanso- dejó a Özil solo frente a Casillas, pero Ramos cometió falta (fuera del área) que no pitó el colegiado. Gran (y único) susto, y al descanso.
Pero era el partido de España, que salió a morder en la segunda parte. Dos buenas jugadas acabaron con disparos de Xabi Alonso, y poco después, España rozó el gol en una doble ocasión . Pero tenía que llegar. Y llegó. Porque 'La Roja' es, ahora, 'tiki-taka', pero también es furia (e, incluso, 'unocerismo', con el que hemos pasado las tres rondas). Y así fue cuando 47 millones de españoles auparon a Puyol para que se alzase al cielo de Durban y cabezease un córner botado por Xavi. ¡Gooooooooooooooooooool! España enloquecía.
A partir de ahí Alemania intentó achuchar, pero las ocasiones siguieron tiñéndose de rojo: especialmente una contra de Pedro que (en su único error durante el partido) no cedió a Torres y nos hizo sufrir unos minutos más. Pero esta vez el trágico destino que nos esperaba en cada cita mundialista no podía aparecer: él también está enamorado del juego de España.
Así, España jugará el domingo 11 de julio a las 20h30 la gran final del Mundial frente a Holanda. Para ambos significará su primer título (aunque los 'orange' ya disputaron las finales -siempre contra los anfitriones- del 74' y 78'). El domingo el mundo entero nos verá jugar, y, alcancemos o no la gloria, les maravillaremos. A partir de ahora, ya apareceremos entre esas imágenes que se convierten en eternas. Ellos confían en Sneijder y Robben, nosotros en un equipo que nos tiene cautivados, que juega al fútbol como nadie y en que estamos totalmente convencidos de que... ¡¡PODEMOS!!