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La campana de Angelus

La catedral o Aliena. La fe o el amor. Jack golpeaba el granito buscando la elección correcta. Sus lágrimas saltaban a cada martillazo como despojos de cincel. Las palabras del prior repiqueteaban en su cabeza como un centenar de caballos de guerra huyendo al galope del campo de batalla. Pero huir no era una opción esta vez. Dar morada a dios o formar un hogar con Aliena. Renunciar a su amor terrenal o arder eternamente en el infierno. El tañir de la campana de Angelus detuvo sus atormentados pensamientos y la respuesta apareció milagrosamente esculpida ante sus ojos. Sin apenas darse cuenta, Jack había transformado ese bloque de piedra en una virgen con la cara de su amada. Cinceló una Aliena para dios sobre el altar principal. Y saciado el altísimo, regresó a los brazos de su mujer. Sólo las gárgolas fueron testigos de lo acontecido. Volvió el silencio. La catedral y Aliena. La fe y el amor.