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Pilar: "Quería tener un camino espiritual y lo convertí en un camino al infierno"

Esta secta empezó siendo un centro budista y acabó controlando la voluntad sexual de sus miembros: Mientras que a los hombres les obligaba a mantener la abstinencia, a las mujeres las convertía en esclava de sus deseos. Pilar, víctima de esta secta durante cinco años, reconoce que “llegó a decirnos que todas las mujeres que estábamos allí éramos sus esposas  y tenía relación con todas. Las que eran más antiguas se encargaban de comernos la cabeza”. Además, asegura que se dio cuenta que se convirtió en una esclava sexual: “Estaban con varias mujeres a la vez y lo hace delante de ti en cualquier sitio de la casa”, sentencia.