Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sabina: “A mi madre y mi hermana las dejaría en el suelo de una paliza, me dan asco”

Sabina. 20 años, caprichosa, rebelde, obsesiva. Aunque es responsable en su papel de madre, el resto del tiempo lo pasa enganchada al móvil chateando con chicos que va conociendo, y cargando a su madre con todas las tareas de la casa. Esto provoca una discusión continua y una situación insostenible que necesita una solución ya. Su hermana, harta de ver cómo trata a su madre, pierde los nervios con ella y se siente impotente de ver lo inmadura que es. 


Ayudar en casa no entra en los planes de Sabina. Para ella, su madre y su hermana son las que tienen que encargarse de las tareas del hogar mientras ella se ocupa en hablar por teléfono con los chicos que va conociendo en los chats. Ante las quejas de su madre, la madre reacciona con agresividad y destroza todo lo que encuentra a su paso. Si su madre esconde su teléfono como escarmiento, Sabina entra en cólera y se enfrenta con muy malas formas a su madre y a su hermana, para ella lo único importante son los chicos. 
La hermana de Sabina ha viajado hasta la casa en la que viven ella y su madre para colaborar en la terapia. María José no puede soportar la forma en la que su hermana trata a la madre de ambas y por ello no duda en enfrentarse a su hermana pequeña cada vez que se comporta así. No piensa permitir que su madre siga llorando por los malos tratos de su hermana, y está decidida a ayudar en todo lo que pueda en la terapia, aunque ello suponga que hasta llegue a llevarse algún que otro golpe y tirón de pelo por parte de su hermana. 
Sabina se ve por primera vez desde fuera y cómo rechaza a los demás. Ahora es ella misma la que tiene que comprender en qué se ha convertido después del cambio tan radical que ha dado. Jero le prepara una actividad con dos perros muy diferentes, uno manso y otro muy agresivo.
Tras pasar unos días en la finca en la que Jero la dejó, Sabina ha dado un cambio de 180 grados y se nota no solo en su forma de hablar, también en la actitud con la que se relaciona con los demás. Jero ha aprovechado el camino de vuelta a casa en el coche para saber un poco más sobre la joven. Sabina le ha contado al boxeador que la primera relación que tuvo fue algo que la marcó profundamente. Era una pareja que no le permitía echarse colonia, desodorante o simplemente vestir con colores vistosos. La joven es consciente de que esa etapa de su vida ha marcado, y mucho, la Sabina en la que ahora se ha convertido. 
Bárbara le enseña a Sabina cómo dejar atrás los fantasmas del pasado para poder avanzar en su cambio. La joven tenía que atravesar descalza un camino de brasas… “Ya estamos con el ‘no puedo’. El objetivo es que seas valiente”, le decía la profesional. “Por y para ella”, decía la joven emocionada y refiriéndose a su hija. Sabina ya se siente capaz de dar un paso adelante y cambiar pero antes tuvo que ver cómo se comportaba cuando el miedo y la rabia la dominaban. “Siento vergüenza, mi familia no se lo merece”, decía la joven sin poder contener las lágrimas y antes de abrazar a su madre y a su hermana.