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Lorena: "Poco a poco conseguiré la meta que quiero: ser una chica"

Impulsiva, manipuladora y violenta. Ese es el perfil de Lorena una joven transexual de 21 años que es capaz de todo para salirse con la suya. Utiliza su transexualidad como arma arrojadiza contra los suyos. Miente, roba y destroza todo lo que se encuentra por lo que la han echado de todas las casa en las que ha vivido. Sus familiares no aguantan más su continuos ataques y necesitan ayuda. Gracias a Pedro García Aguado, Lorena comprenderá que su transexualidad no le debe servir para justificar su comportamiento, se reconciliará con su familia y afrontará sus miedos.

Lorena ha convertido la vida de su familia en un infierno. Ha hecho la convivencia imposible y ningún miembro de su familia quiere abrirle las puertas de su casa para que ella no se quede en la calle. "He estado 20 días en la calle porque mi hermana me echó.  Me he sentido con ganas de enterrarla viva, que se vaya muriendo poco a poco", dice Lorena, que se escuda en su transexualidad para justificar su comportamiento agresivo y no tolera que nadie intente ponerle normas. "Hago lo que quiero cuando quiero.  No pienso hacer lo que me digáis voy a hacer lo que yo quiera. Va a llover sangre aquí", les dice a su madre y su hermana cuando intentan abrirle los ojos y explicar los motivos por los que se está viendo sola. "Se te ha echado por unos motivos, se te ha echado por robar. No quiero ni verla, ni que venga por casa", dice su hermana Verónica.
Sin una residencia fija, Lorena busca refugio en casa de su abuela paterna. "Yaya, las hijas de puta de mi madre y mi hermana me han echado de casa. Mi madre y mi hermana tienen un enganche brutal y me sacan de quicio.  No puedo más", le dice a su abuela, que no acepta que su nieto se sienta mujer. "¿Quieres que cambie? Ponte en mi lugar y acéptame tal y como soy. Quiero ponerme tetas. No lo vas a entender nunca. Queréis que cambie, aceptadme de una vez", dice Lorena a su abuela, a quien ha amenazado y robado en varias ocasiones por lo que ella prefiere no darle cobijo por más tiempo.  "A mí menos los muebles me has robado de todo. Si tú tienes interés en cambiar  y en ser más persona ahí me tienes pero no puedo tenerte aquí porque el otro día me cogiste cincuenta euros, otro día me robaste la tarjeta…", dice Pilar quien, a pesar de no tener relación con la familia de Lorena, le pide que se ponga en su lugar. "No es la primera vez, tienes que pensar en ellas."
Lorena se escuda en su transexualidad
El comportamiento de Lorena ha provocado que su hermana mayor no quiera tener ningún tipo de contacto con ella. Ella sostiene que nadie la comprende y no la apoyan y justifica con falta de comprensión  su violencia. "Soy transexual y seré feliz cuando todo el mundo me reconozca como Lorena. Me duele que parte de mi familia no me apoye… Me busco la vida como puedo. Lo único que quiero es que mi familia me respete. Yo respetaré cuando vea que ellos ponen de su parte. Yo no molesto a nadie en mi casa", dice Lorena.
Sin embargo, su madre y su hermana sí aceptan su condición. "Por nuestra parte no hay ningún problema pero parte de la familia del padre si hay problema. Es un poco víctima. Si le entendemos no entendemos su actitud y su comportamiento. Su abuela no acepta su transexualidad. Desde pequeño se ponía mis cosas y siempre he sabido que era una niña. Daría la vida por mi hijo pero quiero recuperarle", dicen Rosi y Verónica, que no mantienen ningún contacto con la familia paterna de Lorena.
Rosi intenta que Lorena se vaya a vivir con ella
Ante la complicada situación que viven con Lorena, Rosi decide alquilar un piso con la intención de que su hija deje de vagar por las calles. "Me he alquilado un piso para que Lorena no esté en la calle pero sigue sin darse cuenta. No sé hasta dónde puede llegar pero no me fío. Es mejor que te vengas aquí  y no des tumbos", dice Rosi, que pese a sus esfuerzos no consigue que el comportamiento de su hija cambie.
Ni siquiera con la nueva oportunidad de su madre, Lorena recapacita. Su comportamiento sigue siendo violento y sigue amenazando a su madre siempre que las cosas no son como ella quiere. "Te rompo la cara. Como cierres la puerta se lía gorda. Me estás rallando y te voy a cortar con un cristal. Te mato, te voy a rajar con un cristal. Quiero ver la puerta abierta o te pateo la cara, hubiéramos llegado a la mano fuerte. Te mato."
Pedro García Aguado pide ayuda a Carla Antonelli
Por primera vez en siete temporadas, Pedro García Aguado trabaja con alguien que además de una falta de autocontrol sufre por haber nacido en el cuerpo equivocado. Para hacer su trabajo de una forma más eficaz ser reúne con la diputada Carla Antonelli en la Asamblea de Madrid. "Voy a tratar el comportamiento de Lorena y ahí me veo experto y capaz de cambiar eso  pero no quiero que se me mezcle transexualidad con comportamiento. Me gustaría que me asesoraras de todos los pasos a seguir para tener su identidad muy bien definida. Cuando se le acorrala se escuda en la transexualidad y en su familia hay dos bandos. Su madre y su hermana la aceptan y su abuela tiene un cacao importante: confunde gay, travestido… Tiene una conversación pendiente con su abuela", le dice Pedro García Aguado a Carla Antonelli, a quien le informa de que Lorena ha expresado de someterse a una operación de reasignación de sexo. "Le quiero decir que luche por lo que quiere pero no ha hecho nada, ni siquiera ha ido al médico."
Desde su experiencia personal, Carla Antonelli le explica a Pedro García Aguado las pautas a seguir. "Las personas transexuales no somos ni más ni menos. Somos seres humanos, somos personas. La debes de tratar como la persona que es. Es una mujer y eso es independiente de que tú veas una imagen. Ella te está manifestando su verdadera identidad", dice Carla Antonelli, que cree que con este programa tienen una gran oportunidad. "En un orden natural de cosas, su abuela no podría haber accedido a una trans, a una persona normal, decente, organizada… a lo mejor esto la puede ayudar. Que Lorena y su abuela hablen le bajaría muchos grados de temperatura a esa situación", dice Carla Antonelli, que considera fundamental que Lorena deje de justificarse con su transexualidad. "La piedra angular es que le hagas comprender que a pesar de cualquier otra cosa no está justificado el mal comportamiento ni las malas acciones…"
Pedro García Aguado: "No estás preparada para vivir en sociedad"
Tras varios días de observación, Pedro García Aguado se encuentra con Lorena. Comienza la terapia. Pedro García Aguado pone al límite a Lorena y la deja en una barca en mitad del mar. "Mira donde está la sociedad. Es el único caso que tengo que le han echado de tres casas. Teniéndote ahí estoy haciendo un favor a la sociedad. Este es tu sitio, es lo que has demostrado. Ahí tienes un colchón, comida, manta… ¿Quieres vivir en sociedad o quieres seguir haciendo lo que te dé la gana? No estás preparada para vivir en sociedad. El problema no es la balsa sino tu comportamiento en la sociedad", le dice Pedro García Aguado a Lorena, que insulta de forma insistente al cocha al que espeta que ella no tiene la culpa. "¿Qué no sé? ¿Qué nadie te entiende? ¿En qué pozo estás tú? De ese es del que tienes que salir."
Cara a cara entre Lorena y su familia
Su madre y su  hermana no son las últimas personas que han tenido que sufrir sus robos y su falta de autocontrol. Lorena no hace caso a nada, no tiene límites y no respeta. Sin embargo, ella no se da cuenta. Pedro García Aguado necesita la ayuda de su familia para que Lorena reaccione. "Quiero vuestra ayuda para que demostrarle todo lo que tiene que ver con su comportamiento no tiene nada que ver con la transexualidad. Una cosa es una cosa y la otra ya la trataremos."
Con Pedro García Aguado como mediador, Lorena tiene que escuchar los reproches de su madre y su hermana. Sin embargo, no aguanta la presión y decide marcharse. El coach tiene que salir detrás de ella para evitar que abandone la actividad. Lorena vuelve y recurre nuevamente a su transexualidad. "Tengo ganas de tiraros esto en la puta cabeza. Todo el mundo me llama como le sale del coño. Yo me considero chica."
Sin embargo, la justificación de Lorena ya no sirve. "Eres un gandul y lo quieres todo fácil. Te levantas a las tres de la tarde, sales de fiesta y dices: ‘ya me hormonaré", le dice su hermana. Pedro García Aguado apoya la versión de la familia. "Con tu comportamiento tienes que demostrarlo. ¿Por qué no has ido a médico? te lo han dicho mil veces. Tu comportamiento es el culpable de todo lo demás, no traigas tu sexualidad aquí. Tu comportamiento es el causante de la situación que tienes."
Lorena nunca se ha puesto en la piel de los suyos y no se responsabiliza de sus actos, es necesario que sienta el mismo miedo que tiene su familia cuando está cerca y para ello cuenta con la ayuda de su hermana Verónica. El coach de Cuatro le pide a Lorena que abra ‘la caja del pánico’. "Veremos cómo se siente y te llamaré para que le explique cómo te sientes cuando dices que se vas a instalar en tu casa."
La reacción de Lorena es la esperada. Cuando comprueba que en la caja hay un montón de bichos, sale corriendo. "Eres un idiota. ¡Qué asco! He sentido miedo, pánico”, dice Lorena, que por primera vez está experimentando lo que siente su familia.  "Tú le haces sentir ese pánico y ese terror. Lo has sentido medio segundo. ¿Es agradable?", le dice Pedro García Aguado a Lorena, que asegura que no quiere volver a ver a su madre y su hermana y decide marcharse. "Ya estás huyendo. Soy yo el culpable. No cargues contra la gente que te quiere. Es una cuestión de sentimientos. Lo que sientes ahora es lo que han sentido ellas."
Muy nerviosa, Lorena cree que el mundo está contra ella. "Siempre he sido el culpable; ellos  son ángeles", dice Lorena ante la atenta mirada de su hermana, que intenta hacer ver la realidad. "Has sentido miedo cinco minutos. Tú imagínate cuando llegas a casa y siento miedo todo el rato. ¿Te quieres ver sola? Yo de momento estoy aquí. Estoy aquí para que cambies y te des cuenta de que no puedes seguir así. ¿Crees que no me importas? ¿Crees que no estoy haciendo nada por ti en este momento?" Las palabras de su hermana parecen hacer mella en Lorena, que se empieza a entender la lección que Pedro García Aguado quiere que aprenda. "Las cosas cambiarán cuando empieces a hacerte responsable de las cosas que haces. Tienes muchas cosas que pensar."
Pedro García Aguado quiere que Lorena se avergüence de sus actos
El comportamiento de Lorena no solo afecta a su entorno. Cualquier persona que se cruce con ella puede convertirse en su víctima. Seguirá sin condenar su comportamiento hasta que no sea vox populi en el barrio. Para ello, le pide a dos jóvenes que cuelguen carteles con la foto de Lorena y diciendo que se dedica a robar. "Quiero que se dé cuenta y entre en conciencia de lo que no debe hacer", dice Pedro García Aguado que quiere que Lorena comprenda que su comportamiento puede llevarla a la cárcel.
Al ver los carteles, Lorena monta en cólera. "Me lío a hostias. No me conoces ni un pelo. Ha habido un límite", dice Lorena, que arremete contra su abuela y la culpa de sus problemas. "Es una hija de la gran puta. No ha sabido valorarme como persona ni como soy. Cuando ella se ponga en mi cabeza me pondré en la suya. No me he podido hormonar por su culpa."
Pedro García Aguado intenta tranquilizarla. "¿Quién pasa el límite? ¿Qué te molesta que se enteren en el barrio de tu abuela o robar a gente que no puede defenderse? ¿Cuál es el límite? Esto es la realidad y no las excusas que te montas para culpar a los demás de tu infelicidad", dice Pedro García Aguado, que advierte a Lorena que nada de lo que intenta enseñarla es fácil.
Pilar, Rosi y Verónica tienen que empezar a trabajar juntas por el bien de Lorena
La falta de comunicación entre la abuela y el resto de la familia le ha servido a Lorena para crear un mundo a su medida donde no hay reglas. Para solucionar esto y que por fin puedan ayudarla, Pedro García Aguado las reúne. Por primera vez, Pilar y Rosi se dicen las cosas a la cara. "Nunca me ha caído bien. No me ha gustado como novia de mi hijo ni como madre de mi nieto. Mi hijo tenía trabajo y estaba todo bien y fue conocerla y hundirse todo", dice Pilar, que reprocha a Rosi que cuando se separó de su hijo no se hiciera cargo de Lorena. "No te interesaba cuidar a tu hijo. Vivió conmigo hasta los 16 años, cuando ingresa un centro."
Sin embargo, Lorena no tardó en escaparse de ese centro. Su abuela no quiso acogerla y en cuanto la vio dijo que había que llamar a los mossos. En ese momento, Lorena se refugió en casa de su madre, que es demasiado flexible con ella. "Te utiliza para no hacer lo que tiene que hacer", le dice Pedro García Aguado a Rosi, que cree que la abuela de su hija debe dar más libertad a Lorena. "Tiene que tener unas normas pero ser un poco permisiva. Su abuela es más estricta que yo", dice Rosi. En el lado opuesto se sitúa Pilar. "Me he sentido desautorizada por Rosi. Las normas son las mínimas. Viernes y sábado los tiene libres pero el resto de días hay que venir a dormir a casa a las 00.00 h."
Es precisamente esta situación la que ha alimentado el comportamiento de Lorena. "No puede ser que haya una grieta educativa. Si en una casa se dice A en la otra se dice A aunque no esté de acuerdo", les dice Pedro García Aguado. La falta de entendimiento entre Rosi y Pilar no es el único problema. La abuela de Lorena no acepta que su nieta quiera ser chica. "Me cuesta decir Lorena, me afecta un montón. Si hubiera sido solo gay", dice Pilar, a quien Rosi intenta explicar lo mucho que afecta a Lorena esta situación. "Es chica. Él se rebelaba. Le afectó mucho que no aceptáramos que era niña y se fue amargando."
Sin embargo, la transexualidad de Lorena no debe servir de justificación. "Mezclas que como ella no le aceptaba, Lorena se comportaba de esa manera y no era así. Su proceso hacia la reasignación de sexo es una decisión muy seria y conlleva mucha madurez. Lo tiene que hacer sola porque es algo que quiera ella."
Por primera vez en años, Verónica, Rosi y Pilar entienden que deben ponerse de acuerdo. "Lo que me digan para  el bien del niño me encontrarán y no voy a mirar otra cosa”, le dice Pilar a Rosi, que acepta colaborar con la abuela. “ Yo estoy dispuesta y si me dices que se ha portado mal, no le abro la puerta."
Después de varias semanas de trabajo, Pedro García Aguado consigue que toda la familia vaya de la mano y hagan frente común, imprescindible para que Lorena cambie. Pilar, Verónica y Rosi se han comprometido a superar sus diferencias para poder ayudarla. Sin embargo, su esfuerzo no servirá para mucho si Lorena no se esfuerza por conseguir sus metas. Ha llegado el momento de que la joven conozca valores imprescindibles para su futuro: "No has conocido la disciplina, la capacidad de esfuerzo la tienes nula y no te gusta recibir órdenes", le dice Pedro García Aguado, que para una nueva actividad cuenta con la ayuda de Jordi, un triatleta. "Para conseguir las cosas hay que esforzarse."
Lorena tendrá que nadar, coger la bici y correr. Ella no se ve capaz. "Me veo como una mierda", dice Lorena que pierde los nervios y deja la actividad a medias. “No puedo, lo dejo aquí. Al final te vas a comer una piedra. ¿Cuánto tiempo hace que no sales y te lo pasas bien? Tengo las piernas hechas una mierda y tú no valoras ni el pequeño esfuerzo que estoy haciendo”, le dice Lorena a Pedro García Aguado, que intenta que se dé cuenta de que hay que esforzarse. "¿Cómo te sientes de dejarlo todo a medias? Valoro todo lo que empiezas pero no acabas nada. Sabes lo bueno, que por lo menos lo intentas. Tienes muy buenas intenciones y se quedan en nada. ¿Quién se siente frustrada? A la primera adversidad no te puedes venir abajo."
Lorena se enfrenta a sus miedos: "Nunca me había planteado intentar superarlos"
Lorena está acostumbrada a no terminar nada de lo que empieza por lo que Sonia Cervantes le propone un reto del que no será posible escapar. "No vas a salir de aquí hasta que no aprendas a afrontar los problemas y no salir corriendo como haces siempre por la salida fácil. No te bloquees por el miedo. Confía en mí, yo tengo un vértigo que me muero pero me importas más tú que esta pendiente. ¿Cómo haces frente a las dificultades? ¿Qué herramientas tienes?", le dice la psicóloga a Lorena, que reconoce que no sabe cómo hacer frente a los problemas. "No tengo ninguna herramienta. Huyo de todo y ya está", dice Lorena, que por primera vez es capaz de controlar su rabia. "Me estoy callando y paso de liarla porque no me a llevar a nada."
Aunque poco a poco, Lorena va dando pasos hacia el cambio y Sonia Cervantes la anima a seguir así. "Mira la pendiente, disfruta de la bajada y verás que los problemas cuando los miramos de frente no son tan espantosos como cuando no los queremos mirar. Deja de huir y mira lo que has sido capaz de hacer. Vives muerta de miedo y cuando tienes miedo te conviertes en una persona agresiva. Tienes que aprender a pensar así cuando estás ahí arriba", le dice Sonia Cervantes a Lorena, que empieza a ver las cosas de otra manera. "Nunca me había planteado intentar superar los miedos. Ahora me siento mejor porque lo he hecho."
Por primera vez, Lorena ha conseguido controlar su agresividad y afrontar sus peores pesadillas. Ha llegado el momento de que conozca a Alicia Ramos, una conocida cantante transexual, un referente que le contagiará a Lorena su valentía y le hará entender que el camino que está siguiendo no es el adecuado. "Lorena utiliza su transexualidad para no hacerse responsable de las cosas y no comportarse bien en casa. El primer contacto que va a tener con una persona que ha pasado por lo mismo que ella vas a ser tú y quiero que me ayudes a que entienda que las cosas en la vida se ganan como se tienen que ganar", le dice Pedro García Aguado.
Tras conocer su historia, Alicia Ramos le explica a Lorena que la transexualidad no tiene que mezclarse con su comportamiento. "La transexualidad es como ser albino, es una cosa que te pasa." Sin embargo, Lorena sigue reprochando a su abuela su actitud con ella. "No me siento bien, me agobio, no sé qué hacer,  no sé cómo tirar para adelante. Mi madre y mi hermana si lo saben y están ahí pero mi abuela no quiere", le dice a Alicia, que le explica que para nadie es fácil. "Cuando se lo dije a mi familia tampoco hicieron una fiesta", le dice Alicia a Lorena, a la que invita a demostrar su valía para que empiece a cambiar el concepto que tienen sobre ella. "A lo mejor demostrando con esfuerzo, que es la única forma de conseguir las cosas, que vas abriéndote camino en algún sentido, cambien de actitud y tengan más respeto. Yo trabajé muchos años de camarera y era buena pero prefiero cantar. Las cosas importantes cuestan esfuerzo, las cosas que vienen fácil no aprovechan igual."
Las palabras de Alicia hacen reaccionar a Lorena. "Nunca me había puesto a pensar. Quien algo quiere algo le cuesta. A lo mejor haciéndolo con hechos lo acepta de otra manera. Me puesto a darle al coco. Si ella ha podido por qué yo no. Me quedé atascado”, le dice Lorena a Pedro García Aguado, que empieza a ver un cambio importante en la joven. “No puede ser que te excuses en tu transexualidad y te sirva para comportante de esa manera."
Por fin Lorena tiene claro que nunca llegará a su meta si no empieza a andar. Es el momento de que se sincere con el coach. "A los cuatro o cinco años ya me ponía la ropa de mi madre, cogía el maquillaje… Hasta un día bajé con sus botas. Mi abuela no me dejaba hacer nada, no me ha dejado ser más yo y he llegado a amenazarla con un cuchillo. Cuando vas girada no lo piensas", dice Lorena, que está dispuesta a luchar por su sueño. "Poco a poco conseguiré la meta que quiero, que es ser una chica."
Pedro García Aguado se siente orgulloso del cambio de Lorena y le insiste en que no puede utilizar su transexualidad. "Tu comportamiento no te ha permitido ser quien eres. Ellos te tienen que educar y tú dices que harás cuando ellos hagan pero la que se está comportando mal eres tú. Tu comportamiento no tiene nada que ver con ser mujer en un cuerpo de hombre. Tienes que pensar lo duro que es para tu familia echarte de casa pero son normas básicas. Si no quieres sentirte insegura cumple las normas. Si sé que si voy para allá y me van a pisar no voy. No sabes dónde tienes que ir porque vas donde te da la gana y por eso estás como estás."
Pilar acepta la transexualidad de su nieta
Con Lorena dispuesta a cambiar, llega el momento de trabajar con Pilar. Es necesario que la abuela de la joven acepte su situación y Pedro García Aguado se reúne con ella para explicarle lo que le está ocurriendo. "Ella se siente chica. Tratas a tu nieta como gay cuando ella se siente ella. Es una mujer nacida en un cuerpo que no se corresponde con su sexualidad", le dice el coach a Pilar, que reconoce que su nieta nunca le ha explicado las cosas como son.
Tras la charla con Pedro García Aguado, Pilar se reúne con su nieta. "Me siento mujer yaya. No lo puedo negar. Sé que te molesta pero es lo que he intentado decirte y sentía que me despreciabas. Ahora voy a poner de mi parte. No me siento bien después de todo lo que te he hecho. Quiero que me entiendas, quiero ser como soy", le dice Lorena a su abuela, que insiste en que la transexualidad no puede servirle de excusa. "Lo has aprovechado para comportante mal. El comportamiento y las normas son vitales. Me has hecho tantas cosas…", dice Pilar ante Pedro García Aguado, que cree que Lorena tiene que cambiar para que su abuela la acepte. "El comportamiento es el muro. Si cambias eso tu abuela te verá como cualquier otra nieta."
Después de hablar con su nieta, Pilar conoce a Edurne, una profesora de baile que la deja de piedra cuando le confiesa que es transexual. "Tu nieta va a ser igual que yo si la apoyáis  y la ayudáis. Cuando le dije a mi madre que quería ser una mujer le chocó pero tienes que abrirte. A mi abuela también le costó pero lo consiguió. Tienes que apoyarla, acompañarla al médico. Si no se va  a hundir", le dice Edurne a Pilar, que se queda más tranquila después de conocerla. "¡Qué maja eres! No lo imaginaba. Quiero unas normas porque es vital porque si no, no se puede convivir."
Lorena conoce a la madre de una niña transexual
Lorena siempre ha culpado a su entorno de no apoyarla pero nunca ha dado un paso adelante. Necesita tener toda la información para tomar las decisiones que quiera en un futuro. "Quiero ser chica y me veo cuerpo de tío. Me da miedo la operación", le confiesa Lorena a la madre de una niña transexual, que le explica los pasos a seguir para llegar a la reasignación de sexo. "Eres chica. Si te sientes mujer eres mujer. Para operarte tienes que llevar dos años hormonándote, dos años de tratamiento médico y para empezar con las hormonas también necesitas un proceso. Tienes que tener claro que, a lo mejor, no va a haber los cambios que tú esperas. El pecho no crece siempre, la barba no desaparece siempre… Tienes que informarte y moverte. Puedes decidir la vida que quieres pero no puedes quedarte esperando y solo quejarte. Te tienen que respetar y respetar a los demás y darles un tiempo. Es verdad que a veces la familia necesita un período de adaptación."
Lorena pide perdón a su familia
Tras varias semanas de terapia con Pedro García Aguado y su equipo, el cambio de Lorena es más que evidente. Llega el momento de que se enfrente a sus actos y condene su comportamiento. "Me ha dado vergüenza no me reconozco. Los demás también necesitan respeto. Se me cae el alma al suelo al verlo así. No quiero ser así. Después de ver este vídeo tengo ganas de ir a casa y darle un abrazo a mi madre. No puedo permitir verla así, me duele verla así. Antes no me daba cuenta. La transexualidad no tiene nada que ver con este comportamiento. Me arrepiento un montón."
Con la lección aprendida, Lorena se reencuentra con su familia. "Me gustaría pediros perdón. No os merecéis esto. Os quiero un montón", le dice a su madre y su hermana. El encuentro con su abuela ha sido aún más emotivo. "Te he echado de menos. Lo siento. Nunca te he visto reír de esta manera”, le dice a su abuela, que a partir de ahora estará a su lado para apoyarla. “Para mí como tú vales más que todo, lo pasado, pasado está."