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Los casos de la segunda temporada

Los nuevos casos de Hermano Mayor repiten patrones difíciles de erradicar: coqueteo con drogas, falta de proyectos personales, negación de referencias familiares, y, sobre todo, angustia y ninguna autoestima... El Hermano Mayor tiene un gran trabajo por delante. Estos son algunos de sus nuevos retos...
No estudia ni tiene trabajo. Vive con sus padres. Es agresivo sobretodo con su madre con quien discute constantemente y es muy violento con su hermano. Después de haber consumido todaclase de drogas, ahora sólo fuma hachis porque no tiene dinero. Ha pasado por Proyecto Hombre, desaparece con frecuencia varios días de juerga con los amigos y cuando está en casa, o duerme o está de bronca permanente.
Es la hija pequeña de un matrimonio mayor que ya está desesperado. Le pierde el dinero y no duda en robar para obtener lo que necesita. Se mueve en ambientes marginales y ha consumido drogas aunque lo ha dejado tras ver las consecuencias que ha tenido en algunos de sus amigos, pero sigue bebiendo. Se siente acomplejada por su obesidad pero no toma ninguna medida para adelgazar.
Fue adoptada en Costa Rica con diez años y ya desde el principio quería ser el centro de atención y si no lo conseguía temblaba la casa entera. No estudia y los trabajos no le duran nada. No consume drogas pero roba con frecuencia a su familia, no se siente querida y cree que le habría ido mejor quedándose en su país de origen. Cuando sale con sus amigos no respeta ningún horario y en casa no está dispuesta a aguantar ningún tipo de disciplina.
Sus enfados dejan rastro por los muebles de la casa. Como el resto, ni estudia ni trabaja, y no da muchos detalles sobre el origen del dinero que maneja. Quiere a sus hermanos, a su padrastro e incluso a su madre pese a que es con la que más choca, su relación con ella es especialmente tormentosa. Vive a contracorriente de toda la familia, tiene problemas para conciliar el sueño y se pone nervioso y agresivo cuando intentan controlarle los horarios.
Es un chico muy introvertido que no encuentra su lugar en el mundo y ya ha tirado la toalla. Comenzó con los porros a los 13 años y ahora vaga por su casa y por un pueblo en el que ya no le quedan amigos. Está enganchadísimo al tabaco, le gusta el póker y la comida. Su falta de higiene y de disciplina provoca constantes broncas con su madre y con su hermano, discusiones que suelen acabar a golpes contra las paredes.