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La barca de Frank

La corriente del río Mekong comienza a aumentar y se forman miles de remolinos alrededor. Poco después de comenzar la aventura, la barca donde viajan Frank y su equipo se para. “El motor se ha roto. Ha llegado el momento de inflar mi barca”. No hay quien lo pare. Frank infla una barca de plástico, no de mayor calidad que esas barquitas que podemos encontrar cualquier domingo de verano en las playas españolas, y sigue su travesía entre los remolinos del Mekong.