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Frank nos muestra algunos de los murciélagos más curiosos del planeta

El aventurero y su equipo exploran una cueva cerca de Sai Yok (Tailandia).


El herpetólogo leonés afincado en Bangkok recorre las cuevas de Tailandia para conocer a uno de los mamíferos más asombrosos y desconocidos para el hombre: el murciélago. Para ello nos adentramos en su hábitat natural, la cueva.  

En un cueva cercana a Sai Yok, conocida por su caprichosas formaciones cálcicas que recuerdan a animales, encotramos al murciélago más pequeño del mundo, el 'kitti'. "Es como mi dedo", dice Frank Cuesta comparando al diminuto quiróptero con su dedo gordo.

Profundizando más en la caverna vive el 'el falso vampiro o murciélago de herradura'. Con ese siniestro nombre se conoce  a un impresionante ejemplar con rasgos humanoides. Los científicos pueden tardar semanas en capturar un ejemplar para su estudio, pero Frank consigue atrapar dos ejemplares atrayéndolos con un táser (arma que emite pequeñas descargas eléctricas) y un cazamariposas. Mientras uno de ellos le mordisquea la mano, nuestro espeleólogo nos explica cómo estas criaturas consiguen orientarse en la más completa oscuridad utilizando el radar de sus oídos.

No todos los murciélago residen en cuevas. En los árboles que rodean al templo Pho Bang Kla conviven en extraña armonía monjes y murciélagos zorro, los más grandes del planeta. Una curiosa leyenda cuenta que cuando el templo cerró para hacer obras, animales y humanos se fueron. El primer día que se reinauguró y mientras los monjes rezaban, cientos de murciélagos volvieron a casa. Colgados boca abajo en las copas de los árboles, estos mamíferos esperan que caiga la noche para volar hacia los campos de fruta que dejan asolados en pocos minutos, momento que Frank y su equipo consiguieron filmar afrontando una terrible tormenta.

Frank nos mostrará unas imágenes privadas grabadas en su casa de Bangkok en las cuales cura a un zorro volador que presenta varias rozaduras y agujeros en las alas. El animalillo agradece los cuidados de su salvador, especialmente el plátano con el que le obsequia.

Pero no sólo de murciélagos versa este reportaje. Monos, insectos de imposible anatomía, peces sin ojos que solo han vivido en la oscuridad y, como no, peligrosas serpientes como la Copperhead (de la que Fran se lleva un doloroso recuerdo), completan este alucinante viaje al fondo de la tierra.