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Iván y Yeray echan de menos a sus familias

El paso de los días hacen mella en el grupo. Muchos chicos empiezan a echar de menos a sus familias y comienzan a valorar lo que tienen en casa. La disciplina del campamento y el trabajo de los terapeutas dan sus frutos y los chicos empiezan a reflexionar sobre sus comportamientos. Yeray reconoce por primera vez que echa de menos a su madre y que la necesita para seguir adelante. Por su parte, Iván se da cuenta de que quiere recuperar la relación con su hermano pequeño.

Iván y Yeray echan de menos el calor del hogar. Aquello que llevaban años sin valorar comienza a convertirse en un pilar importante para ellos. Después de varios días de trabajo duro, los chicos se derrumban y sienten la necesidad de reconciliarse con su familia.
La soledad del campamento está haciendo reflexionar a los jóvenes, que poco a poco van dando muestras de su cambio. Aunque no saben cómo hacer frente a sus sentimientos, ni cómo solucionar las cosas, Iván y Yeray dan el primer paso de su nueva vida: reconocer que necesitan a su familia y que quieren cambiar las cosas.
Yeray: "Con ver a mi madre se me pasaría todo"
Aunque su relación con su madre está muy deteriorada, Yeray se da cuenta en el campamento de que necesita tenerla cerca. Lejos de casa, el joven tiene tiempo para reflexionar.
Sus crisis y su incapacidad para gestionar la ansiedad, le hacen venirse abajo y reconocer, por primera vez, que necesita ayuda de los suyos. El joven abre su corazón a sus compañeros y demuestra su debilidad. "Con ver a mi madre se me pasaría todo", dice el joven después de autolesionarse en una mano.
Iván: "Antes mi hermano era como algo mío"
Después de que Yeray leyera la carta de su novia a sus compañeros, Iván se aleja del grupo. "Me he acordado de mi abuelo y mi hermano. A mi abuelo nunca le veo y con mi hermano siempre estoy discutiendo", dice el joven, que reconoce que en los últimos años ha dado de lado a su hermano y que incluso le pone verde.
Más tranquilo, Iván habla con Pedro García Aguado y le expone sus miedos. "No me vais a ayudar", dice el joven, que, entre lágrimas, explica que necesita a su hermano. "Mi hermano es lo más para mí", reconoce Iván, que sin darse cuenta ha comenzado a dar los pasos para recuperar a su familia.