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Alberto, viviendo en una mentira

Incapaz de confesarle a su padre que le gustan los chicos, la frustración que le genera ocultar su orientación sexual se traduce en una agresividad desmedida hacia sus padres.

"No me atrevería a decirle a mi padre que soy gay, no podría decirle  que he estado ligando con un chico. Tengo la rabia dentro de no poder gritárselo", dice Alberto, que se ha refugiado en las drogas para olvidar su realidad. Rebelde y mentiroso, Alberto ha obligado a sus padres a poner una caja fuerte para guardar el dinero.