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Directos a la boca del infierno

Nuestro objetivo era rapelar al interior del cráter para tomar una muestra de fumarola, lo más cerca posible del lago de lava, con magma a 1.000°C. Desde lo alto del cráter tendríamos que rapelar 600 metros hasta una plataforma donde haríamos el muestreo. Nuestros amigos vulcanólogos no tenían ninguna experiencia de montaña, así que tuvimos que hacerles un curso exprés de rapel y manejo de cuerdas. Todos estábamos muy preocupados. ¿Qué pasaría si no eran capaces de volver subir? Las autoridades del Parque nos habían dado permiso para bajar con la condición de que firmásemos una exención de responsabilidad: si se producía un accidente no habría rescate.