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El hombre que ha hecho posible las imágenes de Sa Gleda

Oscar Espinasa es la única persona que ha sido capaz de completar el trayecto de la ruta subacuática. Buzo profesional y cámara, arriesgó su vida para documentar la primicia televisiva de Jesús Calleja.

La aventura de Inmersión radical siempre tuvo en mente un doble objetivo: descubrir y recoger las imágenes del mayor sistema subacuático de Europa y cartografiar la ruta que une a las  cuevas de Sa Glade y Camp des Pou. Para conseguir esas imágenes ha sido necesario un diseño especial de iluminación fabricado ex profeso para esta aventura.
La inmersión implicaba atravesar pasos muy angostos por los que sólo cabía una persona, Oscar. “El rodaje en sí ya suponía un desafío, porque existen muchos tramos de oscuridad total. La iluminación subacuática ha tenido que ser especial, tremendamente potente, pero lo conseguimos y el resultado es increíble”, afirma Calleja.
Para filmar y documentar la conexión entre las cuevas, Oscar ha tenido que deslizarse con sumo cuidado para que sus movimientos dentro de la gruta no provocasen el hundimiento de grandes rocas que le hubieran podido aplastar. “Te entra un desespere por querer salir, pero te tranquilizas y piensas que no puedes rozar nada. Y de repente ves una luz, y el corazón se acelera”, asegura Oscar tras el subidón de adrenalina.
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Las dudas sobre la seguridad del proyecto habían inundado previamente la mente de Oscar. “Oscar no es una persona cuevera”, aseguraba María. Xisco y Pere, expertos espeleobuceadores y figuras esenciales en el descubrimiento, conocían la cueva, pero las cifras preocupan. Xisco había bajado tres veces y Pere dos.
María, eterna compañera de Oscar, se mostraba preocupada, “yo creo que no debería ir. Él nunca habla del tema y si me pregunta es porque valora lo que pienso. Le dije lo que pienso, yo no lo haría pero si lo hace, el 99% de posibilidades dicen que no pasaría nada. Pero para él lo importante son las imágenes”, afirmaba María.
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Para Calleja, se trata de: “La última exploración verdadera. Lo que queda por explorar del planeta está en el interior de la Tierra”. Y reconoce el tremendo esfuerzo del equipo:“Recorrer esta cavidad ha supuesto al Grupo Nord de Mallorca más de 400 días de inmersiones espeleológicas y más de 2.000 horas dentro de la cueva”.
Esta ha sido la expedición más técnica, compleja y precisa de cuantas ha realizado Jesús y su equipo. “Me sentí un auténtico privilegiado al poder bucear en el interior de esta cueva. Fue como un sueño, mágico y alucinante. No te crees lo que estás viendo: el tamaño, las formaciones. Es una experiencia brutal”, asegura el aventurero leonés.