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Huellas de nadie: La experiencia más terrorífica de Asta Budreck

"Cuando nevó, subí a la terraza para hacer fotos y enseñar a mi marido como estaba Frada. Cuando subí no vi las pisadas, solo las vi cuando pasé al otro lado de la terraza,  me quedé sorprendida porque no puede subir nadie, está demasiado alta", ha dicho la propietaria de la vivienda. Días más tarde, "estaba en la cama, con la luz encendida y parecía que había alguien flotando debajo de esta luz porque había una sombra en mi cama". Aunque los fenómenos dejaron de sucederse, a los meses volvió a ocurrir otro misterio: "Estaba con una niña que estaba jugando y yo estaba cosiendo. En un momento, la niña se fue a la terraza y empezó a chillar y corrió hacia mí. Empezó a gritar que he visto a un fantasma", ha asegurado sobre la experiencia vivida con un familiar.