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Javier Sierra: "En la Gran Pirámide, sientes que estás en el mundo de los muertos"

La Gran Pirámide es la construcción que más misterio guarda a su alrededor. Pasa el tiempo pero los secretos en torno a su edificación, sus tesoros y su finalidad siguen tan vivos como hace milenios. El tesoro espiritual parece que siempre fue su custodia más importante. Es el que perseguían grandes héroes de la antigüedad asombrados por sus proporciones mágicas y su aspecto hermético y colosal. Javier Sierra ha escrito el libro 'La pirámide inmortal', una historia sobre los misterios de esta gran edificación.

En lo más profundo de la Gran Pirámide, en el sarcófago de la Cámara del Rey, en plena oscuridad, hombres como Napoleón tuvieron una experiencia trascendente que les cambió de raíz. La pregunta es qué clase de fuerzas gravitan en el interior de esos dos millones de bloques de piedra. ¿Podríamos sentirlas e incluso estudiarlas? ¿Es cierto que hay una energía sanadora dentro de este misterioso templo?
Javier Sierra ha escrito el libro 'La pirámide inmortal'. La historia escrita por Javier Sierra comienza con Napoléon. "La noche del 12 al 13 de agosto de 1799, esa noche Napoleón Bonaparte decide pernoctar en el interior de la Gran Pirámide y exige hacerlo solo. Está durante seis horas en la Cámara del Rey. Cuando él emerge de ese monumento, se encuentra con que sus hombres le piden explicaciones. ¿Señor qué os ha sucedido? Él respondió aunque os lo contara no os lo ibais a creer", explica Javier Sierra sobre su libro.
La Gran Pirámide encierra misterios que Javier Sierra ha rescatado en su libro. "El primer misterio es la Siringa, una galería que da a una cámara inacabada. Esa siringa ocultaba el acceso a unas galerías ascendentes. La Gran Galería nos impresiona cuando llegamos y nos permite seguir subiendo o dar a la Cámara de la Reina", relata.
Iker Jiménez se interesa por las galerías y la compleja y misteriosa estructura interna de la pirámide. "Se confecciona un documento básico, el Amduat, que recoge las aventuras y peripecias del dios Ra en las doce horas de oscuridad. En la hora cinco de las tinieblas, aparece una especie de protuberancia extraña flanqueada por dos esfinges y los pasillos por los que tiene que transitar el alma del faraón en ese libro recuerdan poderosamente a lo que vemos en la Gran Pirámide como si fuera un modelo en piedra del más allá", relata Javier Sierra.
"Creemos que el hueco que hay en la cámara de la Reina albergó la estatua del faraón. Todo esto está envuelto en las tinieblas. Hasta 19872, había dos trampillas que estaban tapados por una minúscula membrana de piedra. Cuando en 1872, se da cuenta de que hay un canal que se adentra hasta 50 metros dentro del interior de la pirámide. Dentro de ese canal, aparecen unas reliquias. Uno de esos pasadizos está orientado a la estrella Sirio, la estrella de la diosa Isis. Otro está orientado a la estrella Thuban que es la estrella de la regeneración para los antiguos egipcios. Esos canales son disparadores para que el alma del faraón pueda alcanzar esos destinos. Pero ahí solo se le ha quitado el alma mortal. Hay que deshacer el camino, hay unos nichos y al final de esa galería una pequeña portezuela que desemboca en la Cámara del Rey. Justo ahí es donde nos encontramos la máquina de la resurrección", explica Javier Sierra.
Javier Sierra también tuvo una experiencia en el interior de la Gran Pirámide. "Dentro tienes la sensación de estar en el mundo de los muertos. El tiempo desaparece y pierdes la noción del paso de las horas", cuenta el autor
"Pasé una noche en la Gran Pirámide en 1997 y sientes que te disuelves. Cuando estás en ese estado, comienzas a percibir cosas que no percibes en un estado normal de conciencia. El sentido del oído se agudiza y el tiempo desaparece", cuenta Sierra. "Cuando se abrieron los cerrojos tuve la sensación de volver a nacer y tener la sensación de salir del útero de mi madre", relata.