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Rosa escuchó una voz que decía: “No te lo puedes llevar que yo lo protejo”

Rosa lo llegó a pasar muy mal porque la experiencia es muy potente aunque no hay imagen. “Mi hijo tenía 8 meses y dormía en mi habitación con su cuna. El aparato de escucha me lo dejó una vecina, era viejo pero funcionaba muy bien”. Una noche, mientras el hijo de Rosa hacía rato que dormía y decidió darse una ducha. “Mientras me estaba duchando oí unos ruidos. Era un sonido gutural extraño que me puso los pelos de punta. Después oí una voz femenina, muy suave que decía en susurros ‘no te lo puedes llevar que yo lo protejo’ cuando salí me encontré a la perra en posición de ataque frente a la puerta del dormitorio. Al intentar abrirla  el pomo empezó a moverse solo y oía las puertas correderas de mi dormitorio abriéndose. Tenía tal ataque de pánico que me puse a gritar a los vecinos y me senté en el suelo de la cocina y no conseguí hacer nada más. En ese momento llegó mi marido y cesó todo. Nunca volvió a pasar nada más”.