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El poder de las brujas

En 1983 un misterioso suceso aterrorizó durante meses a los vecinos de la pequeña localidad de Rubillós. Una aislada aldea situada a pocos kilómetros de Ourense donde un matrimonio de ancianos, Evencio Grande y Benigna Conde afirmaban estar viviendo un auténtico infierno. Los periodistas que llegaron a la aldea se encontraron con un auténtico muro de silencio. Aunque cuando se iban los forasteros una palabra de escuchaba entre susurros: meigas.

Pero, ¿Qué tenía en vilo a los habitantes de Rubillós?; ¿Qué estaba ocurriendo en la casa de la familia Grande- Conde?. Un perverso hechizo parecía haberse adueñado de la casa. Desapariciones de objetos y fuertes ruidos se sucedían de forma continuada. Y es que según el testimonio de algunos vecinos, los fenómenos fueron en aumento provocando incluso algunos focos de incendio. Presas de la desesperación el matrimonio acudió a la iglesia para recibir la bendición del párroco.
El rito celebrado por el padre Manuel no obtuvo resultado y pronto el temor se extendió a los habitantes de Rubillós  quienes corroboraron la realidad de los fenómenos a los periodistas desplazados a la aldea. Y es que al parecer, otras familias gallegas también habían vivido episodios similares en sus hogares sobre todo en aquellas cuyas poblaciones estaban próximas al legendario río Arnoia considerado un lugar marcado y posible origen de los fenómenos.
Las meigas y las magia negra
A los pocos meses al igual que los demonios habían llegado a este hogar maldito terminaron por desaparecer sin ninguna explicación aparente. Aunque se dice que las meigas y la magia negra tuvieron algo que ver.
Algo o alguien de quien nadie quiere hablar dio fin al fenómeno. Rubillós aun guarda sus secretos como tantas aldeas gallegas en las que siguen vivas las creencias ancestrales en la magia y en las meigas.