Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La casa del crimen

El pintor Zuloaga encontró la inspiración en esa casa

En el barrio de San Millán de Segovia también conocido como ‘El de las brujas’ existe un lugar que durante mucho tiempo algunos vecinos trataban de esquivar de su recorrido. Un enorme palacete marcado por un crimen tan atroz que hace que un siglo después siga siendo conocido como ‘la casa del crimen’. La trágica noche de mayo de 1892, tres rateros se colaron en el caserón accediendo por el pajar donde pasaron resguardados la noche entera a la espera de un mejor momento para llevar a cabo un robo en la casa por la creencia de que su interior albergaba grandes riquezas. Dos años después del incidente, tras una importante labor de búsqueda en que la prensa y la policía fueron de la mano consiguieron dar con el nombre del los tres asesinos que, sin saberlo, habían marcado para siempre aquella casa del barrio de San Millán. Eran Aquilino Velázquez, Emeterio Salinas y Enrique Calleja. Durante años la casa permaneció cerrada siendo el objetivo de las miradas curiosas y al a vez temerosas de los vecinos y transeúntes. Parecía como si, marcada por el crimen atroz, nadie quisiera comprarla. Hasta que en 1898 el pintor Ignacio Zuloaga lo utilizó como taller de pintura. Fue allí donde encontró la inspiración para una de sus grandes obras: ‘Las brujas de san Millán'. A raíz de una terrible visión protagonizada por el pintor y amigo Pablo Uranga en los sótanos del caserón. Durante años la casa volvió a quedar totalmente abandonada. Ahora es un hotel donde clientes y trabajadores han vivido noches de terror. Pese a haber pasado 120 años de la tragedia la muerte parece seguir presente como si el dolor o las sombras  desatadas esa noche reverberaran aun con fuerza.