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Luz mortal

El abominable boitatá, era la mítica serpiente de luz que los consumía vivos

Araçariguama es una localidad a tan solo cuarenta kilómetros de sao Paulo que se encuentra medio oculta entre densos bosques donde hace siglos se gestaron las leyendas sobre extrañas apariciones luminosas. Los primeros exploradores, los conquistadores portugueses, cruzaron la tupida sierra de Araçariguama en sus carros de bueyes, mulas y caballos y se toparon con el misterio de los misterios: el abominable boitatá, como lo llamaban los indígenas era la mítica serpiente de luz que los consumía vivos. La historia más aterradora ocurrió en Araçariguama hace setenta años. Acudimos al cementerio del pueblo donde yacen supuestamente los restos mortales de la primer y única víctima conocida de aquella luz asesina. Se trata de una tumba sin nombre abandonada desde hace muchos años. Ya casi nadie se acuerda de su inquilino eterno João Prestes. Nos cuentan que su tragedia ocurrió en un día de carnaval de marzo de 1946. Con el cuerpo ardiendo y padeciendo un dolor insufrible, el campesino recorrió un par de kilómetros con los pies descalzos hasta llegar a la casa de un pariente situada al lado de la iglesia y allí se quedó postrado en el catre sufriendo un dolor que le quemaba las entrañas. Los vecinos, intrigados salieron de sus casas para ver qué le había pasado y se horrorizaron con el estado de su cuerpo. Ante la ausencia de médicos, un enfermero presto los primeros auxilios sin éxito. Inexplicablemente, las partes cubiertas por las ropas y los pelos no estaban quemados. Los jóvenes fueron a casa de João. El sufrimiento atroz del campesino se prolongó durante varias horas.