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Carcajadas fantasmales en la huerta de la Codosera: la experiencia de Simon

Durante unos trabajos de voluntariado en la huerta, varias personas han sentido lo mismo que Javier le contó a Israel Espino en su mensaje. Carcajadas, risas, cánticos de féminas que no se consiguen ubicar... Lo cuentan personas de Francia, Reino Unido e incluso Nueva Zelanda, que no comparten imaginario colectivo con las gentes de la zona. De allí son los testigos que Carlos Largo ha podido conocer vía Skype, y le han contado lo que allí vivieron: voces y una negra silueta de un hombre. Todos los relatos tienen algo en común: suceden entre el atardecer y el anochecer, cuando no es día ni es noche.