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Pizarra, un pueblo desolado por la muerte de la pequeña Lucía

Dos minutos. En ese tiempo les ha cambiado la vida. Dos minutos tardó Lucía en perderse de vista. Jugaba con sus amigos y sus primos junto al bar de la estación. La niña se despistó y se alejó del grupo. Nadie se percató.

En cuanto se dieron cuenta de que faltaba, sus padres y familiares empezaron a buscarla por todos lados. Pero la pequeña de tres años se esfumó. La búsqueda sin descanso ha tardado muy poco en concluir con el peor final posible.

Ahora su dolor es también el de un pueblo que se volcó en la búsqueda como si fuera su hija.

Un pueblo que les arropa. A su padre, que se saltaba el cordón policial para ver con sus propios ojos el cuerpo de la pequeña. A su madre, que todavía no se cree lo que ha ocurrido. A su abuela, desconsolada. La familia estaba celebrando su cumpleaños.

También en Alhaurín el Grande, el pueblo donde vivía Lucía con sus padres, se han levantado golpeados por la noticia. Era la única hija de la pareja. Serán tres días de luto oficial por ella y toda una vida recordándola.