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“Pasara lo que pasara, no me volvía sin ella”: el amor de Jimena y Sasha puede con todo

Jimena y Sasha, sonrientes, cogidas de la mano, disfrutando juntas de su libertad. “Pensábamos que ya no salíamos de allí”, afirma la joven malagueña. Agradecidas por estar a salvo y de vuelta en casa. Detrás dejan las dos peores semanas de su vida: catorce días huyendo del padre de Sasha.

“Antes me muero que dejarte que te vayas”, aseguraba el hombre a su hija. Así comienza su pesadilla, perseguidas por un padre que las denuncia por mantener una relación homosexual. En un país donde esto no solo está prohibido, sino también  castigado con pena de muerte. Por eso huyen de Emiratos Árabes, a donde habían viajado desde Londres. De allí escapan a Georgia. Pero el padre las siguió y dio con ellas, dejando a su hija sin documentación. 

Consiguieron cruzar a Turquía, donde se las detuvo por terrorismo.”Fue el peor momento de mi vida, cuando me separaron de ella. Le dijeron que a mí me enviaban a España. Y se quedó mirándome desde la reja y le dije ‘no te preocupes, quédate aquí, que yo voy a volver”, dice tajante Jimena. Tenía una cosa clara, ella sin Sasha no se iba a ir a ningún lado. “Pasara lo que pasara, no me volvía sin ella”.

Un amor valiente que ha podido con todo. Que reivindica que nadie puede ser perseguido por su forma de amar, nunca, en ningún país.

Termina la pesadilla de Sasha y Jimena. Es hora de continuar su historia donde se interrumpió: “nos vamos a casar”, comenta la malagueña. Un final feliz, que es como deben acabar todas las historias de amor.