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Esther por Matías, mata

La colombiana siente una devoción sobrenatural por su perro, Matías, un Golden Retriever de pura raza de quien comparte custodia con su ex marido. Matías vive en Alemania, y ahora podrá volver a Miami con su "maaaaami"
"De mi divorcio lo más difícil fue no ver a Matías antes que a mi marido". Así de rotunda suena Esther cuando habla de Matías. La conexión que siente con su mascota es total, está convencida de haberle parido en otra vida, y no se corta en asegurar que la única madre que Matu conoce es ella, una vez le junto con su madre biológica y no la reconoció...
Desde que Matu está en Alemania, período en el que ha estado sometido a diferentes pruebas médicas, a Esther le faltaba algo. Cada semana hablaba con él por videoconferencia y se preocupaba hasta el extremo de su estado. Los médicos le detectaron un bulto, y aunque ahora sabe con exactitud que el cáncer está descartado, la preocupación que sintió al saber que Matías estaba ingresado fue comparable a la muerte de su padre, "nunca en mi vida sentí un horror más insoportable que cuando Matías estaba en una clínica y no sabían si despertaría".
Tras meses de recuperación Matías está al 100% y Esther por fin podrá traerlo de vuelta a Miami.
Una vida perra
Matías ha vivido rodeado de lujos y comodidades.Tiene veterinarios privados en Colombia, Estados Unidos y Alemania, no viaja en aerolíneas convencionales, posee todo tipo de juguetes. Esther es capaz de gastarse hasta 1000 dólares el accesorios para que se divierta y además, cuanta con el amor incondicional de su ama, que asegura que Matías es la luz de sus ojos.
Sin embargo, el pobre Matías aún no se ha estrenado con ninguna hembra. Esther no ah encontrado aún alguna novia para él con suficiente pedigrí, y aunque aún está en edad de ser padre, lo triste es que no ha encontrado el amor.
Pero Esther, es tan perfecta madre, que quiere encontrarle novia, y le ha organizado una cita a ciegas con una preciosa perra mestiza llamada, "Aceita de Oliva".