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Casadas Con Miami: Programa 5

María le da una segunda oportunidad al amor, María se da a los diamantes, Renata estrella coches, Esther es filantropía pura y dura y Victoria prepara el almuerzo del año.
María decide probar por segunda vez una cita a ciegas con otro amigo de Marta y parece que ésta vez la cosa saldrá bien. Fernando, la cita en cuestión es un modelo español, que tiene todo lo que a María le gusta en su justa medida: es halagador, educado, caballero y está de infarto.
Tanto, que aunque María pretende ir con cuidado, no puede evitar terminar con él en la piscina. Su cuerpazo es lo que termina de encandilar a María, que entre risas bromea "no se si me va a dar un infarto".
Marta, por otra parte se va de viaje con su amiga Alondra y ambas deciden darse un par de caprichitos. Contratan a un cazador de langostas para una excursión en yate y además terminan la jornada en una carísima joyería.
Ambas se plantan con el bikini y el tarjetero y se gastan una fortuna en diamantes. Marta llega a pagar por varios conjuntos "ideales", 25 mil dólares. La compra es fantástica, porque...¡todo pega con los diamantes, hasta el bikini!.
Victoria está atacada. Organiza un almuerzo con las cinco protagonistas del programa y quiere que todo sea perfecto. Para ello necesita la ayuda de su gran amigo Frankie, quién al acompaña a por los últimos detalles de la mesa: 300 dólares en rosas blancas que Victoria paga muy a su pesar. Ni quería tantas rosas, ni suele derrochar tanto en algo innecesario.
Mientras, en Texas, Renata nos confiesa su maldad más secreta. Le encanta la velocidad, tiene varios coches, y las multas por exceso de velocidad le han llevado a perder la licencia en Miami. Presume con su amigo, el decorador de sus casas, de estrellar todo coche que coge. Y descubrimos, que su Mercedes duerme en el garaje sin batería, cosa que no hace mucha gracia a su acompañante.
Esther, por su parte, sigue intentando rehacer su vida a base de talonario. Ahora toca redecorar la casa. Pero no nos equivoquemos, Esther es pura filantropía como ella reconoce y el hecho de tener una increíble colección de zapatos no quita que no quiera hacer de este mundo un lugar mejor