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Casadas Con Miami: Programa 3

María quiere ser madre, Marta se vuelve loca por su profe de baile, Victoria nos abre las puertas de su casa y su familia, Renata busca una modelo y Esther le da color a su vida. Si te perdiste el programa 3, repasa los mejores momentos y opina.
María Bravo se traslada a Miami para olvidarse de los malos momentos de su segundo divorcio, y lo hace alojándose en una impresionante mansión, propiedad de una amiga suya. La propiedad, situada en la milla de oro de Miami, posee un cine privado, un spa, un gimnasio, etc. Todo tipo de comodidades para que cualquiera se olvide hasta de su nombre.
Sin embargo, María no puede evitar estar triste. Marta Vila, vecina de María durante su estancia en Miami decide hacerle una visita. Para ello encarga a su asistenta Susi, un tarta, y así sorprender a María con el típico detalle vecinal.

Tras conocer a Susi, y ver cómo a Marta es experta es "escaqueos varios", descubrimos como estas dos casadas conectan. Ambas comparten experiencias en divorcios, "lo más importante en un divorico es el abogado", asegura Marta, quién además, cree oportuno que María salga y se distraiga, por lo que le convence para organizarle una cieta a ciegas.
Lo que María no comparte con Marta es su deseo por se madre, para lo cual, llega a visitar una clínica de fertilidad especializada en la fecundación in vitro, en busca de un "espermatozoide especial".
Marta de vuelta a su mansión, prepara una clase de baile con un profesor particular para ella y sus amigas. Lo que Marta no sabía es que el profesor que acudirá a la clases levantará sus deseos más carnales , son suyos, los de sus amigas, y hasta los de Susi, que amenazaba con levantarle el hombre a las 4 amigas si hubiera sido algo más joven.
Una casada con la felicidad
Mientras tanto, Victoria, felizmente casada y encantada de conocerse, decide remodelar el jardín. En este programa podemos conocer un poco más la vida de nuestra casadas más acomodada. Su ideal familia decide instalarse una temporada en su casa de Southampton , y Victoria nos abre su corazón sobre lo que espera para sus hijos, quiere que sean perfectos caballeros, que valoren su vida, y que sepan actuar con educación y saber estar.
En Miami Renata nos abre las puertas de su negocio, una empresa que canaliza los fondos de grandes acontecimientos benéficos en pro de las mujeres pobres, concediendo micro créditos. Uno de esos eventos es la esperada cita de Renata con la lencería de alta costura. Un desfile que se organiza en Nueva York todos los años, y para el cual necesita una última modelo.

Renata vuela la gran manzana en busca de una belleza que la conveza, pero no encuentra ninguna mujer que le transmita la fuerza que necesita, por lo que decide volver a Miami. De regreso, comparte con su decorador que hay una mujer qué le transmite lo que busca, y es ni más ni menos que una encargada de mantenimiento del puerto en el que tiene su barco.
Ni corta ni perezosa Renata se presenta a Lulú, y le convence de hacerse modelo, eso sí, previo cambio de look.
Entretanto, Esther decide recuperar sus clases de hípica, y para ello necesita equiparse de los pies a la cabeza, incluyendo el caballo. Tras un rito de conexión equina, Esther decide quedarse con "Hollywood", un caballo de cierta edad con quien promete no volver a mencionar sus años.
Esther va dando forma a su vida tras su divorcio, la publicación de su nuevo disco es casi inminente, y antes de dicho evento decide preparar una cena para su amigos, para que ellos conozcan antes que nadie su trabajo. Como no podía ser menos en la vida de Esther, todo tiene que ser perfecto, y hasta encarga una vajilla rosa típica colombiana, el accesorio Malibú que le faltaba a nuestra Barbie colombiana.