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Vivir sin saber lo que ganarás mañana

Son personas que no saben si mañana van a trabajar, que viven pendientes de una llamada de teléfono. Son hombres y mujeres que trabajan en cualquier cosa por hora, día o temporada para poder llevar a casa un jornal: temporeros de la vendimia manchega, artistas anónimos o trabajadores por horas, entre otros. El ‘Callejero’ Luis Troya conoce diferentes historias con un nexo común: gente que busca trabajo cada día para llegar a fin de mes.

“Mi jornal de hoy depende del número de pulpos que atrape y si no pesco nada, no gano nada”, señala Francisco, un pescador de Vélez (Málaga) que desde hace 31 años sale al mar sin saber cuánto ganará al día y, por tanto, al final del mes. Ana, su mujer, también trabaja por un sueldo diario: “Cobro 36 euros al día trabajando en el servicio de limpieza de un hotel en la temporada de verano”, añade.
Ana y Andrés realizan tareas domésticas, cuidan ancianos y además se han convertido en cocineros a domicilio. Los dos se han quedado sin trabajo hace más de un año y en su pequeña cocina elaboran platos que los clientes y amigos les piden por teléfono: “Haciendo cuentas, al final de mes podemos ganar entre 100 y 200 euros como mucho. Mientras podamos sacar para los gastos de luz, gas y agua, vamos saliendo adelante”, asegura Andrés.  Este matrimonio de Marbella se reinventa laboralmente cada día: “Una hora de plancha la estoy cobrando a siete euros”, afirma Ana. “Y acompañamos a una señora a ver a su marido a un centro de mayores por 25 euros el fin de semana”, apunta Andrés.
Algo parecido le ocurre a Raúl. Es conocido como el “chico para todo” del pueblo de Vélez: “Normalmente arreglo lavadoras, cosillas de electricidad, albañilería, de todo”, señala mientras atiende las numerosas llamadas de clientes que recibe a lo largo del día. Este joven se quedó en paro después de haber estado diez años trabajando con grúas de gran tonelaje. “No puedo trabajar como autónomo ni cotizo a la Seguridad Social porque unos días gano 40 euros, pero puede ser que mañana no gane nada”, explica.
En la familia López Sánchez todos son temporeros del campo y les acompáñanos durante la vendimia. Trabajando a destajo cada uno se saca unos 60 euros al día por un trabajo duro a la intemperie con el agravante añadido de que más de uno es alérgico a la vid.  Cuando les preguntamos  si merece la pena, ellos lo tienen claro: “Claro que sí, no hay otra cosa”
En el cementerio de San Lorenzo trabaja este albañil en paro sacando lustre a las lápidas, labor por la que los días buenos puede sacarse 30 euros. Ya no le dan miedo los muertos, aunque a veces  hagan ruidos: “Te entierran a uno al lado y tú estás pintando”, comenta.
Angel y Alberto forman el dúo Cantares del sur. Sueñan con llenar estadios y ganar miles de euros con la música. De momento tendrán que conformarse con los 120 euros de su actuación en un centro de mayores: “Bodas, bautizos, comuniones…  Así empezó David Bisbal. ganando su jornal”