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Callejeros: La Chanca

Sin títulocuatro.com
Todavía conserva su trazado laberíntico y troglodita y los nombres que los primeros moradores les dieron a sus calles: Las Cuevas de las Palomas, las Pedrizas, el Barranco de Creppi o las Casas de Ángel, en homenaje al primer vecino que edificó toda una acera. La Chanca es un reportaje de Beatriz Díaz
La Chanca, en Almería, ya no es el barrio marginal que era, aunque sus vecinos siguen gritando que los servicios municipales básicos pasan de largo. El encanto es tal, que el escritor Juan Goytisolo escribió en 1962 una novela entera basada en la barriada más antigua de la ciudad. Ese arte rezuma aún: aquí han nacido Tomatito, el Niño Josele y el Hijo de la Manola. Y no falta un cante en el mercadillo o jugando al bingo en bata, zapatillas y en plena calle.
Hasta hace 30 años era fácil ver a familias enteras viviendo en las cuevas que rodean la Alcazaba. Ahora, Rafael, El Rana, se ha construido un jardín; Juan, El Pirri, ensaya para su reaparición en los escenarios; y Pedro, está al quite para que no le roben más gallinas.
Guillermo y Antonio se levantan a las cuatro de la madrugada para ir a faenar. La Chanca ha vivido históricamente de la pesca aunque ya casi nadie la quiera. Reconocen haber llegado a cobrar 150 euros al mes por 14 horas de trabajo diario. Botellas, boyas, bolsas y latas llenan unas redes en las que hay de todo, menos pescado.
En una casita baja de La Hoya, Baby Taylor se maquilla para emular a Isabel Pantoja. Tras 20 años trabajando de transformista, consigue que le paguen 50 euros por actuación. Bastante menos cobraba Antonio, allá por la época dorada del spaghetti western, cuando fue contratado para hacer de doble de Clint Eastwood en "La Muerte tenía un precio" o "Por un puñado de dólares". Y es que el que se aburra en La Chanca es porque quiere.