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Para la basura no hay edad

Rafaela, tiene 68 años y cada domingo acude al mercadillo de Tetuán, en Madrid, a recoger la fruta y verdura que desechan los vendedores. “Con los 300 euros que tengo de pensión no me llega”, asegura. Los tenderos la tratan como “si fuera nuestra madre”, aunque afirman que Rafaela no es la única que acude cada domingo a por comida a los cubos “para la basura no hay edad”.

Jubilados con una pensión muy baja es el perfil más habitual de la gente que cada domingo acude al mercadillo madrileño de Tetuán con un objetivo: recoger la fruta y verdura desechada por los vendedores. Gente de todas las edades y de todas las clases que sigue unaruta por todos los contenedores. También los hay que se lo comen directamente en plena calle.

En España se arrojan cada años nueve millones de toneladas de comida a la basura, 50.000 kilos procedentes de los supermercados. Cuando cierran estos establecimientos surge un mundo paralelo. Gente sin recursos, sin nada que llevarse a la boca sale a la calle a coger comida de la basura.