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'Callejeros Viajeros', con los Garífunas de Honduras

En pleno paraíso del mar Caribe viven los Garífunas, los únicos americanos negros que nunca han sido esclavos. Una etnia que "en vez de pelear, canta y baila", y así lleva resistiendo en las costas de Honduras más de 200 años.

En este reportaje de Sara Jiménez y Jacobo García-Guereta, 'Callejeros Viajeros' convive con los Garífunas en sus cabañas de "manaca" (hoja de palmera y paja), "aunque nos llevemos algún susto con las cucarachas y alacranes", cuentan los reporteros.
Para evitarlos, Toni y Marei, dos hermanos garífunas, enseñan al equipo a dormir colgados del techo de su cabaña "para evitar serpientes o jaguares a ras de tierra". Y para ahuyentar a los terribles mosquitos del Caribe, hacen una hoguera en plena playa.
Los Garífunas tienen su propia lengua y su propia música, "La Punta", declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Es todo un espectáculo verles bailar y tocar el tambor desde niños. "Es el alma Garífuna", dicen.
Viven de la pesca y les acompañamos en busca de la langosta y en el uso del "chinchorro", una técnica donde son necesarios 6 hombres para arrastrar la red con presión de más de una tonelada. "Así es la vida del negro Garífuna", dicen mientras reparten el pescado entre todo el poblado.
"Un Garífuna nunca se morirá de hambre, porque tenemos los cocos", en todas las palmeras que dibujan sus playas. Les arrancan la corteza con los dientes y probamos el agua de coco, comen su carne gelatinosa y acompañan a Rita en la elaboración del pan de coco, "es multiusos, de este pan crecieron mis hijos".
Visitan la isla de Chachahuate, un poblado garífuna dentro del archipiélago de Cayos Cochinos, donde se ha grabado el reality español Supervivientes. "Tenemos turistas todos los días", dice Carolina, que alquila habitaciones de su cabaña para viajeros a 4 euros la noche. "Cuando vienen parejas muy románticas me voy a dormir a la playa... porque hacen ruido... y me dan envidia". Los garífunas no son fieles, ni hombres ni mujeres, y es habitual que un hombre tenga hijos con varias mujeres.
También hay una aldea garífuna en plena Reserva Natural de Punta Sal, allí observamos todo tipo de aves, monos capuchinos y vamos en busca de los cocodrilos. "Vivimos en plena naturaleza, por eso quieren echarnos de aquí para construir hoteles, pero vamos a luchar siempre, a sangre y fuego", afirma el maestro del pueblo. Los Garífunas son mezcla del negro africano y el indio arawaco. Un pueblo humilde y alegre que vive en las playas que todos soñamos, y que lucha por mantener su identidad.