Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Cabo Vadillo, tras patrullar por las calles de San Pedro Sula: "Aquí matar sale barato"

Sin armas y sólo con un chaleco antibalas, Cabo Vadillo ha acompañado a los policías hondureños por las calles de San Pedro Sula. “Mi primer destino no podía ser otro, el país más violento del mundo: Honduras. Aquí se cometen cerca de 20 homicidios al día, cada persona puede portar hasta tres armas de fuego", ha contado el policía. No sólo ha sido testigo de asesinatos y peleas callejeras, sino que ha estado al lado de las víctimas de esta violencia sin límite.

Cabo Vadillo ha comenzado su misión en una de las ciudades más peligrosas del mundo, Honduras donde se registran unos 7.000 homicidios al año. "Se cometen alrededor de 20 homicidios al día, cada persona puede portar hasta tres armas de fuego", ha afirmado el oficial. 
"Llego desarmado a un país donde el crimen y la delincuencia está también dentro de la propia policía”, ha dicho Cabo Vadillo. En su primera noche de patrulla conoce más de cerca cómo es el trabajo de los policías hondureñas y descubre que el ejército acompaña a estos agentes por las calles de la ciudad. "La violencia y los crímenes en plena calle alcanzan cifras de guerra. Ese es el motivo por el que el ejército tiene que ir con la policía para patrullar por estas calles", ha explicado. Rápidamente, tienen que acudir a un aviso de asesinato. El Cabo Vadillo está sorprendido por la manera tan natural que tienen al actuar tras esta llamada. Llegaron tres individuos armados y dispararon a un joven a quemarropa. La vícima es hijo de un General del Ejército pero no saben si pertenecía a una mara, han relatado los agentes. "La realidad es que las maras, las pandillas son quienes llegan de sangre los barrios", ha explicado Cabo Vadillo. Y es que las maras es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el país centroamericano.

A los pocos minutos reciben otra llamada, esta vez es un aviso de pelea callejera entre dos jóvenes. Muy afectados y violentos son trasladados a la comisaría donde son identificados y donde pasaran la noche en el calabozo. En un sólo fin de semana puede haber hasta 150 detenidos y siguen entrando muchos más por la comisaría. “En menos de una hora he estado en un asesinato y en una pelea callejera, realmente la violencia es palpable en la calle", ha dicho el oficial.
El policía ha podido conocer a uno de los religiosos que lleva en el país más de 20 años ayudando a los jóvenes, es el Padre Edu. Cuenta con un lugar de prevención, "es un lugar de acogida de niños proclives a la delincuencia, los papás han sido mareros, delincuentes, muchos han muerto. Ha entrado con fuerza el narcotráfico, desde hace uno ocho, diez años, lo que antes pasaba en Colombia, ahora está pasando por Centroamérica, sobre todo el Salvador, Guatemala y Honduras. La problemática del narcotráfico se ha esparcido y compra todo, compra políticos, policías y los jóvenes de la calle han ido cayendo en sus redes", ha explicado. La única solución para frenar esta violencia es la cultura y, después "potenciar la familia", ha explicado el religioso.
Salir de una mara es prácticamente imposible, afirman algunos de los exmiembros de la Mara Salvatrucha. Comienzan a formar parte de ellas a partir de los 10 años y cuesta mucho salir de ellas, “si se dan cuenta que estás cambiando, siempre lo van a matar porque sino estás para ellos no estás para nadie", ha asegurado un expandillero. Axel entró después de matar a su propio tío y se convirtió en un sicario. Ha asegurado que se arrepiente de muchos de los asesinatos que ha cometido pero de otros no, sobre todo cuando mató a una joven mientras amamantaba a su bebé. Ahora se encuentra postrado en una silla de ruedas tras recibir 14 balazos. “Cada día me levanto con ganas de matar”, le ha confesado a Cabo Vadillo.
Otro de los datos que más le han llamado la atención a Cabo Vadillo ha sido el alto porcentaje de armas que existen, el 90% de la población tiene una. Según le ha explicado el oficial Sánchez Ramírez, policía de frontera, “hay una ley, las armas no las puedes llevar en la cintura ni dentro del vehículo. Tienen que estar en la guantera”. “En España me pongo a hacer un control de este tipo y no me encuentro tantos móviles como armas que me estoy encontrando aquí", ha relatado muy sorprendido el oficial tras un control rutinario en la frontera entre el Salvador y Honduras.